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Quinto aniversario de Windows 11: 1.000 millones de usuarios, pero mucho por mejorar

Microsoft está celebrando esta semana el quinto aniversario de Windows 11. Aunque el anuncio oficial y despliegue de la RTM para fabricantes se produjo en junio de 2021, fue el 5 de octubre cuando llegó el lanzamiento global de la versión general para todos los usuarios. Cinco años después, la firma de Redmond presume de…

Quinto aniversario de Windows 11: 1.000 millones de usuarios, pero mucho por mejorar
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Microsoft está celebrando esta semana el quinto aniversario de Windows 11. Aunque el anuncio oficial y despliegue de la RTM para fabricantes se produjo en junio de 2021, fue el 5 de octubre cuando llegó el lanzamiento global de la versión general para todos los usuarios.

Cinco años después, la firma de Redmond presume de cifras. El sistema operativo superó la barrera de los mil millones de usuarios y con datos recientes de primeros de octubre, Windows 11 tiene una cuota de mercado del 72%, mientras que Windows 10 se queda prácticamente con el 28% restante y el resto de Windows son hoy residuales. Si bien macOS y Linux han venido ganando terreno los últimos años, Windows como plataforma mantiene un amplio dominio de los escritorios informáticos con una cuota de mercado del 72%.

Todos estos números, positivos para Microsoft, derivan más del paso del tiempo que de las propias ventajas del sistema. Hace años que la compañía solo vende licencias de Windows 11 y los fabricantes OEM no pueden tocar otra versión. La finalización del soporte técnico regular de Windows 10 (a pesar del ESU todavía activo) fue el motivo principal del último impulso a Windows 11. Y de ahí esas cifras, que no pueden obviar los problemas que ha tenido (y mantiene) Windows 11. Windows 11 ha tardado la friolera de cuatro años en superar a Windows 10 en cuota de mercado. Y ello a pesar de la estrategia de Microsoft suspendiendo las licencias de Windows o eliminando la entrega de características, cuando no usando actualizaciones forzadas.

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Qué nos deja el quinto aniversario de Windows 11

Y es que el sistema nació como un Windows 10 tuneado y las promesas iniciales no se han terminado de concretar. La cadencia de lanzamiento de versiones buenas-malas que acompañan a Windows desde tiempos inmemoriales es bien conocida: Windows 11 tocaba malo y se ha cumplido.

2025 fue la gota que colmó el vaso. La reputación de Windows como plataforma cayó a niveles de Windows 8. Los usuarios llevan años quejándose de los graves problemas del sistema operativo que partieron de una calidad de software deficiente. A los problemas conocidos de falta de fiabilidad; rendimiento mejorable; exceso de funciones y servicios; publicidad y aplicaciones basura o una interfaz inconsistente que no acaba de enamorar, se unió en los últimos tiempos una nueva problemática: una IA insustancial. Después de otra ola de críticas, los de Redmond volvieron a prometer que ahora sí estaban en camino de arreglar los problemas. La iniciativa conocida con Windows K2 está dando frutos, aunque queda un largo camino por recorrer.

Quinto aniversario de Windows 11

Casi todo lo que decíamos en el aniversario de junio se mantiene, si bien, desde entonces hemos vistos rayos de esperanza en el horizonte. El nuevo jefe de Windows, Pavan Davuluri, confirmó los planes para abordar los graves problemas de Windows 11 que han erosionado la confianza de los usuarios y generado una ola de sentimiento negativo en torno al sistema operativo, agravado por el impulso de Microsoft hacia la IA que los usuarios han criticado bajo la denominación de ‘Microslop’. Nadie podía entender ese enfoque cuando los aspectos más importantes de cualquier software han estado tan descuidados en Windows.

Microsoft ha establecido unos pilares básicos para centrar el programa de mejora: rendimiento, estabilidad, diseño y comunidad. La compañía está trabajando para garantizar la solidez de estos tres pilares, atendiendo directamente a las opiniones de los usuarios y los participantes del programa Insider, analizando los datos de telemetría y realizando grupos de discusión con los clientes.

Los cambios también han afectado al funcionamiento interno de los propios equipos. No se trata solo de atender las sugerencias y corregir errores de Windows 11, sino también de cómo los equipos internos pueden contribuir en mejorar código al producto Windows. Un gran cambio cultural interno frente a la estrategia de los últimos años.

Windows 11 26H2, un avance positivo

La semana pasada Microsoft lanzó la nueva y única versión mayor del sistema operativo para este año. Aunque -por su nombre- se trata de la gran actualización de características para este año, no ha traído las grandes novedades que en años anteriores. Pero sí ha concretado todas las mejoras que Microsoft había ido desplegando meses anteriores. Esto es posible porque las distintas versiones de Windows 11 comparten una rama de mantenimiento común, que incluye el mismo código fuente, las mismas actualizaciones de seguridad y calidad, y la misma validación de compatibilidad. La diferencia entre las versiones radica simplemente en las características que están habilitadas.

Este proceso, otro de los múltiples cambios en el desarrollo de Windows, se puso en marcha recientemente para lograr mejorar la estabilidad a nivel de plataforma, sin duda, el mayor problema que sigue teniendo Windows 11. Todos los informes indican que Windows 11 no resiste el análisis de estabilidad y fiabilidad frente a Windows 10.

El cambio de desarrollo mencionado impide que la versión tenga características realmente exclusivas. Si has mantenido Windows 11 actualizado, muchos de los cambios asociados con la versión 26H2 ya te resultarán familiares, porque las funciones de Windows ahora se entregan de forma continua, en lugar de reservarse para una gran actualización anual.

Por citarte algunas de ellas que hemos ido viendo en las últimas actualizaciones mensuales y que están incluidas en este Windows 11 26H2:

  • Experiencia de configuración más rápida. Microsoft ha reconocido que el proceso de instalación se había vuelto engorroso y ya ha implementado algunos cambios para simplificarlo. Algunas mejoras incluyen la posibilidad de omitir las actualizaciones por completo y optar por instalarlas una vez finalizada la instalación. El proceso de instalación es más rápido ahora, con menos clics, anuncios y solicitudes de la cuenta de Microsoft, otra gran obsesión.
  • Barra de tareas. Por fin Microsoft ha arreglado este importante componente de la interfaz. Ahora puedes colocar la barra de tareas a la izquierda, a la derecha o en la parte superior de la pantalla, según prefieras. Según el que selecciones, se adaptará automáticamente y, por ejemplo, el menú Inicio se ocultará cuando la barra de tareas se acople a la parte superior de la pantalla. Además, incluye otras opciones de personalización, como la alineación de los iconos.
  • Adiós a Copilot: IA opcional. Microsoft está empezando a eliminar los botones de Copilot de las aplicaciones donde no tiene sentido, que son la mayoría. También permite eliminarla de la barra de tareas donde se entrega por defecto e incluso, permitirá reprogramar el funcionamiento de la tecla física Copilot, una imposición intrusiva e innecesaria. La idea es que todo lo de la IA en Windows sea opcional y sencillo de activar/desactivar a elección de los usuarios. Amén.
  • Actualizaciones de Windows. Microsoft permite pausar las actualizaciones durante el tiempo que quieras, en intervalos de 35 días. Y esta pausa es real. Siempre que recuerdes renovar el plazo, Microsoft no te obligará a actualizar tu equipo repentinamente. No es una solución a los fallos de Windows, pero al menos permite que no afecten a tu PC y te dejen fuera de juego en los momentos más inoportunos.
  • Restauración. Bajo el mismo enfoque del anterior, Microsoft ha mejorado la utilidad oficial de restauración permitiendo restauraciones a un punto en el tiempo concreto. Esta utilidad guarda los archivos y configuración principal del sistema operativo, ajustes, controladores, claves del registro o programas instalados, y en caso de errores permite revertir los cambios realizados y volver a un estado anterior donde el sistema funcionaba correctamente.
  • Menú de Inicio. Otro caballo de batalla, que incomprensiblemente Microsoft ha ido empeorando. Microsoft lo ha revisado y en la última actualización en lugar de mostrar las aplicaciones y accesos directos recomendados en primer plano, tus propias aplicaciones son las protagonistas. Ahora tienes acceso a la personalización a nivel de sección y se pueden desactivar las recomendadas o el panel de apps recientes.
  • Búsqueda de Windows. La pantalla de búsqueda de Windows se ha rediseñado y ahora puedes desactivar por completo los resultados web y los de Microsoft Store. También ofrece una apariencia más sobria, centrada en los resultados de búsqueda. Las aplicaciones y los archivos locales tienen prioridad y ahora aparecen rápidamente incluso tras escribir solo unas pocas letras. Los resultados de búsqueda también están claramente etiquetados para que sepas de dónde provienen.
  • PCs comerciales. Para computadoras empresariales, la versión 26H2 activa algunas funciones que antes no estaban habilitadas de forma predeterminada, como la copia de seguridad de la configuración de Windows, las acciones de la barra de tareas específicas de las aplicaciones y algunas mejoras en el Explorador de archivos.

En resumen: el quinto aniversario de Windows 11 deja más sombras que luces, si bien es justo reconocer que en los últimos meses Microsoft se ha puesto el mono de trabajo y los cambios implementados con foco en los pilares fundamentales citados (rendimiento, estabilidad, diseño y comunidad) son positivos. Aún falta mucho para enamorar a los usuarios, pero lo mismo nos sorprenden antes del lanzamiento de Windows 12.

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