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Zelenski acepta congelar el frente de guerra, pero exige garantías

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, expresó este miércoles 21 de octubre su disposición a aceptar un alto el fuego que congele las actuales líneas del frente con Rusia, una fórmula que permitiría detener los combates sin resolver de inmediato las disputas territoriales que han marcado las negociaciones para poner fin a la guerra. En…

Zelenski sorprendido por anuncio de Donald Trump de alto al fuego
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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, expresó este miércoles 21 de octubre su disposición a aceptar un alto el fuego que congele las actuales líneas del frente con Rusia, una fórmula que permitiría detener los combates sin resolver de inmediato las disputas territoriales que han marcado las negociaciones para poner fin a la guerra.

En una entrevista con la cadena estadounidense Fox News, recogida por la agencia EFE, Zelenski respondió afirmativamente cuando se le preguntó si aceptaría un acuerdo que mantuviera las actuales posiciones territoriales y dejara bajo control de Ucrania aproximadamente el 75 % o más de su territorio.

«En este momento debemos congelar el mapa de Ucrania, creo que esa es la forma real de poner fin a esta guerra», declaró el mandatario, aunque insistió en que cualquier entendimiento deberá estar acompañado de garantías de seguridad de Estados Unidos y sus aliados.

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La declaración introduce un elemento relevante en el debate sobre las condiciones para alcanzar la paz: la posibilidad de suspender las operaciones militares sin que Kiev reconozca jurídicamente la soberanía rusa sobre los territorios ocupados.

Congelar el frente no significa ceder territorio

La propuesta de mantener las posiciones actuales implica, en principio, establecer una línea de separación militar a partir de los territorios controlados por cada ejército en el momento de entrar en vigor un eventual alto el fuego.

Esa fórmula no equivale necesariamente a modificar las fronteras internacionales de Ucrania ni a reconocer las anexiones proclamadas por Rusia. La diferencia es fundamental, porque Kiev ha defendido reiteradamente su integridad territorial y considera ilegales las ocupaciones rusas.

Rusia se anexionó unilateralmente Crimea en 2014 y anunció en septiembre de 2022 la incorporación de las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, pese a que sus fuerzas no controlaban completamente todas esas provincias. Las anexiones no han sido reconocidas por Ucrania ni por la mayor parte de la comunidad internacional.

Un eventual congelamiento del frente dejaría pendientes cuestiones esenciales, como el futuro de esos territorios, el retorno de los desplazados, el intercambio de prisioneros, la reconstrucción de las zonas devastadas y los mecanismos para verificar el cumplimiento del alto el fuego.

Las garantías de seguridad, una condición decisiva

Zelenski ha insistido en que detener las hostilidades sin establecer compromisos de seguridad podría permitir a Rusia reorganizar sus fuerzas y reanudar posteriormente la ofensiva.

Por esa razón, Ucrania busca garantías internacionales que reduzcan el riesgo de una nueva invasión y aseguren su capacidad de defensa a largo plazo.

Entre los asuntos que han formado parte de las discusiones diplomáticas figuran el suministro de armamento, la cooperación militar, el fortalecimiento de las defensas aéreas y los mecanismos de respuesta ante posibles violaciones de un acuerdo.

El papel de Washington resulta especialmente importante por su capacidad de proporcionar asistencia militar, inteligencia y respaldo diplomático. Sin embargo, cualquier compromiso concreto dependería de negociaciones con Estados Unidos y los demás países aliados.

Negociaciones en Oslo y contactos con Putin

Las declaraciones de Zelenski se producen después de una reunión celebrada el martes en Oslo con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, en la que también participaron representantes europeos y de la OTAN.

Según informó AFP, tanto el Gobierno ucraniano como Washington calificaron de productivos los contactos, centrados en las posibilidades de alcanzar un acuerdo de paz, las garantías de seguridad y la recuperación económica de Ucrania.

El encuentro precedió a una nueva visita de Witkoff a Rusia este miércoles, donde se reunió con el presidente Vladímir Putin en San Petersburgo para abordar la reanudación de las negociaciones de paz.

Zelenski manifestó su respaldo a una eventual reunión trilateral con Putin y el presidente estadounidense, Donald Trump, y consideró conveniente incorporar también a representantes europeos.

No obstante, persisten importantes diferencias entre las posiciones de Moscú y Kiev. Rusia mantiene sus exigencias territoriales, particularmente sobre Donetsk, y se opone al ingreso de Ucrania en la OTAN.

La guerra continúa mientras se negocia

La apertura diplomática coincide con nuevos ataques rusos contra territorio ucraniano. Este miércoles se reportaron bombardeos contra zonas residenciales e instalaciones energéticas en distintas regiones del país, entre ellas Kiev, Járkov, Odesa y Mikoláiv, con víctimas civiles.

Los ataques evidencian que las conversaciones todavía no se han traducido en una reducción general de las hostilidades.

A las dificultades territoriales se suma la preocupación de Ucrania por el mantenimiento de la asistencia militar estadounidense. Zelenski agradeció la reanudación del intercambio de información de inteligencia sobre posibles ataques rusos, pero pidió superar las restricciones que afectan determinados servicios satelitales utilizados por sus fuerzas armadas.

La posibilidad de congelar el frente representa, por tanto, una fórmula para abrir negociaciones sin resolver inmediatamente las cuestiones territoriales. Su aplicación dependerá de que Rusia acepte detener sus operaciones militares, de los mecanismos de supervisión que se establezcan y de las garantías que obtenga Ucrania para impedir una nueva ofensiva.

Fuente: Mundo

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