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“Casi una venganza”: alta tensión en Brasil previo al balotaje entre Lula y Bolsonaro

A días del balotaje en Brasil, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentan en una contienda marcada por la polarización, las acusaciones de corrupción y el deseo de renovación del electorado.

“Casi una venganza”: alta tensión en Brasil previo al balotaje entre Lula y Bolsonaro
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Con el balotaje de la elección presidencial en Brasil a la vuelta de la esquina, los católicos brasileños y de la región deben analizar el panorama político a la luz de la fe. Este domingo, el socialista Luiz Inácio Lula da Silva, presidente en ejercicio, se medirá en las urnas con Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

La primera vuelta se desarrolló el domingo 4 de octubre; una jornada que confirmó la marcada polarización política en el gigante suramericano. Bolsonaro obtuvo el 47.1 % de los votos válidos, frente a un 40.5 % de Lula da Silva. El escenario quedó así abierto para la segunda vuelta, este 25 de octubre.

En la recta final de los comicios, la tensión política llegó a nuevos niveles luego del acalorado debate entre ambos candidatos, este domingo 18 de octubre. Era la primera vez que se veían cara a cara en la campaña y, según Datafolha, el encuentro ha tenido repercusiones inmediatas: la intención de voto se inclina ligeramente hacia Bolsonaro.

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El 47 % de los brasileños votará por el candidato conservador, mientras que un 45 % lo hará por Lula, del Partido de los Trabajadores, según el último sondeo. Es casi un empate técnico. Apenas la semana pasada, Bolsonaro aventajaba a da Silva por 4 puntos (49 %-45 %), una muestra de lo cerrado de la contienda, que cambia constantemente con el pasar de las horas y de los días.

Acusaciones de corrupción en ambos bandos

“La calidad del debate ha sido muy baja”, dijo el periodista Marcelo Musa Cavallari, editor en jefe de ACI Digital, agencia de noticias en portugués de EWTN News. “Ambos candidatos se dedicaron mucho más a acusar a su adversario de crímenes, de corrupción y poco se discutió realmente de propuestas para el país, de ideas para el desarrollo del país”.

Ciertamente, uno de los momentos clave del debate fueron los ataques mutuos por los casos de corrupción que pesan sobre Lula y sobre el entorno de Bolsonaro. El actual presidente estuvo 580 días preso, entre 2018 y 2019, luego de que fuera condenado por aceptar sobornos —por más de un millón de dólares— de una constructora, con los que remodeló y amobló un departamento de lujo de tres pisos en San Pablo.

Lula salió de prisión gracias a una resolución del Supremo Tribunal Federal, que anuló su condena alegando que no se le habían respetado sus derechos durante el proceso. Al menos otras ocho causas están abiertas en los tribunales en contra de da Silva, por delitos de corrupción, tráfico de influencias y lavado de dinero.

Por otro lado, la familia Bolsonaro no se escapa de las acusaciones. El mismo Flávio es actualmente investigado por la justicia brasileña por supuestos delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas

Mientras, Eduardo, hijo de Jair y hermano menor de Flávio, fue condenado este año por el Supremo Tribunal Federal a más de cuatro años de cárcel por coacción a la justicia e intentos de injerencia extranjera. Además fue inhabilitado políticamente por ocho años. Eduardo Bolsonaro se encuentra refugiado en los Estados Unidos.

Como bien es sabido, el expresidente Jair Bolsonaro cumple una condena de más de 27 años, dictada también por el Supremo Tribunal Federal tras ser hallado culpable de intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho y organización criminal armada.

Los candidatos y los temas de interés para los católicos

Al ser consultado sobre la posición de los candidatos con respecto a temas de interés para los católicos, Cavallari explicó que —como sucede en buena parte del mundo occidental— son los partidos de izquierda, como los que representa Lula, los que defienden el aborto.

“Por su lado, Flávio Bolsonaro cuenta con el apoyo de las iglesias protestantes”, dijo. Según Datafolha, el candidato contendor es respaldado por el 59 % de los protestantes, donde se observa su “mayor ventaja”. Cavallari aseguró que la comunidad evangélica conforma “buena parte del movimiento pro vida en Brasil”.

Además, hablando del crimen y la inseguridad, el periodista indicó que Lula “es muy poco confiable a los ojos de los electores”. Por el contrario, Bolsonaro cuenta con el apoyo de algunos senadores que “han sido policías y jefes de policías”, por lo que existe “un discurso mucho más duro” en lo que concierne a la seguridad.

Diversos sondeos ubican el tema de la seguridad como la principal preocupación de los electores brasileños, seguido muy de cerca por el tema económico. Sobre este último, Cavallari dijo que las propuestas económicas de Lula no han tenido el efecto esperado sobre el electorado y que, en la práctica, significarían un costo enorme —”de miles de millones de reales”— para las arcas de la nación.

El último año, la economía brasileña ha atravesado una fase de moderada desaceleración. En septiembre, la inflación interanual llegó al 4.58 %, un repunte ocasionado principalmente por el encarecimiento global de la energía y los combustibles.

“No hay ese dinero, es imposible pagar todo lo que prometió. Entonces es puramente electoral. Esto podría en el futuro ser considerado un crimen electoral, hacer una promesa que sabe que no va a poder cumplir”, señaló Cavallari al referirse a la propuesta de Lula de aliviar el endeudamiento de las familias brasileñas mediante el plan Desenrola Brasil 3.0.

Se trata de agresivo plan de rescate financiero con el que el Estado brasileño compraría directamente las carteras de deudas morosas a los bancos para luego refinanciarlas a los ciudadanos con descuentos mínimos del 90 % y hasta el 95 %. Esta ha sido una de las principales propuestas de campaña del candidato socialista.

¿Qué va a definir el resultado de las elecciones?

El primer factor por el que podría decantarse la segunda vuelta, explicó el periodista brasileño, es la “voluntad de renovación” del electorado. Lula —de 80 años— es candidato a la presidencia desde 1989 y se está postulando para su cuarto mandato no consecutivo.

“Es un personaje muy conocido. Es el hombre que más estuvo en la presidencia de Brasil en la historia”, dijo Cavallari. “Hay un cansancio en la relación con Lula”.

Por otro lado, señaló que actualmente existe “una crisis institucional” que afecta casi todos los sectores de la vida pública. Mucho de esto, continuó Cavallari, “es percibido por el elector como responsabilidad de Lula”.

En ese sentido, el periodista brasileño enfatizó en que una eventual victoria de Flávio sería “casi una venganza” para sus partidarios, quienes buscan reivindicar la figura del expresidente Jair Bolsonaro, a quienes consideran un perseguido del sistema de justicia brasileño afectado por la crisis y presuntamente instrumentalizado por Lula y la izquierda local. “Por eso la tensión es muy grande en Brasil”, comentó.

La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil difundió en junio un mensaje en el que pide a los electores un voto consciente, ético y comprometido con el bien común, aunque aseguró que “la Iglesia Católica no indica candidatos ni partidos”. El episcopado advirtió sobre la corrupción, la compra de votos, la desinformación y la polarización política, al tiempo que denunció la “escandalosa desigualdad social” que vive el país.

Sin embargo, Cavallari reflexionó sobre el apoyo que algunos obispos han brindado a los candidatos, indicando que “es difícil” decir si estas manifestaciones influyen en el voto católico, porque hay que diferenciar “cómo piensan los obispos de Brasil y cómo piensan los fieles católicos”.

“La cuestión es que el Partido de los Trabajadores, el partido de Lula, ha sido en gran medida una creación de la Iglesia Católica progresista de Brasil. Todavía hay en la Conferencia Nacional de Obispos una gran preferencia, un gran apoyo a Lula, aunque ellos tengan asumido el compromiso de no adoptar una postura oficial por algún candidato”, explicó.

“Lula ha tenido, en la primera vuelta de estas elecciones, su peor resultado entre electores católicos. Aunque ha tenido la mayoría, pero es la más baja mayoría de todas las veces que fue candidato”, dijo Cavallari.

Fuente: Religion

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