La trombosis puede desarrollarse de manera silenciosa, pero sus consecuencias pueden poner en peligro la vida. Aunque cualquier persona puede sufrirla, las mujeres atraviesan etapas y circunstancias particulares que pueden aumentar su vulnerabilidad, como el embarazo, el posparto y el uso de determinados anticonceptivos hormonales.
En el marco del Día Mundial de la Trombosis, que se conmemora cada 13 de octubre, la Evelin Mena Toribio llama a reconocer los factores de riesgo, identificar las señales de alerta y conocer las medidas de prevención para evitar complicaciones.
La conmemoración de este año centra su atención en la salud de la mujer y en la importancia de identificar oportunamente las condiciones que favorecen la formación de coágulos sanguíneos.
Bajo el lema «De la cabeza a los pies, toma el control: prevén la trombosis, protege tu salud», la campaña invita a la población a informarse, identificar sus riesgos y actuar a tiempo.
¿Qué es exactamente una trombosis y qué ocurre en el organismo cuando se forma un coágulo?
La trombosis es una afección en la que se forma uno o varios coágulos de sangre dentro de los vasos sanguíneos.
Estos pueden obstruir el flujo sanguíneo en el lugar donde se originan o desprenderse y desplazarse hacia otras partes del cuerpo. Cuando un coágulo bloquea un vaso sanguíneo en una zona crítica, puede provocar complicaciones graves e incluso mortales.
¿Cuáles son los tipos de trombosis que debemos conocer y cuál es la diferencia entre una trombosis venosa profunda y una embolia pulmonar?
La trombosis puede afectar distintos vasos sanguíneos y comprometer órganos como el cerebro, el corazón y los pulmones, así como estructuras abdominales y extremidades superiores e inferiores. Entre sus formas de presentación más frecuentes se encuentran:
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Trombosis venosa profunda: ocurre cuando se forma un coágulo en una vena profunda, generalmente en las piernas, los muslos o la pelvis.
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Embolia pulmonar o tromboembolismo pulmonar: se produce cuando un coágulo, que con frecuencia se origina en las venas profundas de las pie
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rnas o la pelvis, se desplaza por el torrente sanguíneo y obstruye una arteria pulmonar.
¿Por qué se considera que la mujer puede tener determinados períodos de mayor vulnerabilidad frente a la trombosis?
Esto se relaciona con los cambios hormonales naturales y con el uso de tratamientos que pueden modificar la coagulación de la sangre, principalmente aquellos que contienen estrógenos.
El embarazo y el período posterior al parto, el uso de anticonceptivos y otras terapias hormonales, así como determinadas condiciones relacionadas con la salud reproductiva, requieren una valoración individualizada del riesgo. Identificar estos factores permite establecer estrategias preventivas y favorecer un diagnóstico temprano ante la aparición de síntomas.
¿Qué papel desempeñan las hormonas femeninas en la formación de coágulos?
Las hormonas femeninas, especialmente los estrógenos, pueden influir en la coagulación al favorecer un estado de hipercoagulabilidad, es decir, una mayor tendencia de la sangre a formar coágulos. Esto ocurre porque modifican el equilibrio de las proteínas que intervienen en los mecanismos de coagulación y anticoagulación del organismo.

¿El uso de anticonceptivos hormonales puede aumentar el riesgo?
Sí. Los anticonceptivos hormonales combinados, que contienen estrógeno y progestágeno, pueden aumentar el riesgo de trombosis venosa. En términos generales, el riesgo puede ser entre tres y cuatro veces mayor en comparación con el de las mujeres que no utilizan estos métodos, aunque varía según la formulación y las características individuales.
El riesgo puede ser significativamente mayor en mujeres que presentan uno o varios de los siguientes factores:
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Tabaquismo: especialmente en mujeres mayores de 35 años.
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Edad: el riesgo aumenta con los años y debe valorarse junto con otros factores.
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Antecedentes personales: haber sufrido previamente una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar.
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Antecedentes familiares: tener familiares de primer grado que hayan presentado episodios de trombosis, especialmente a edades tempranas.
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Trombofilias hereditarias: trastornos que predisponen a la formación de coágulos, como el factor V Leiden o determinadas mutaciones de la protrombina.
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Obesidad: el exceso de peso puede aumentar el riesgo de manera independiente.
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Inmovilización prolongada o cirugías recientes: permanecer mucho tiempo sin caminar, realizar viajes prolongados o someterse a determinadas intervenciones quirúrgicas.
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Otras condiciones médicas: algunas enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otras afecciones que pueden incrementar la probabilidad de formar coágulos.
¿Qué debería saber una mujer antes de comenzar a utilizar anticonceptivos que contienen estrógenos?
Es importante que conozca los beneficios, los posibles riesgos y las alternativas disponibles antes de iniciar el tratamiento. Los anticonceptivos hormonales combinados, administrados mediante pastillas, parches o anillos vaginales, pueden aumentar el riesgo de desarrollar coágulos en las venas.
El riesgo es especialmente relevante durante los primeros meses de uso y cuando se reinicia el método después de una interrupción. Por eso, la elección debe realizarse con orientación médica, tomando en cuenta los antecedentes personales y familiares, la edad, el tabaquismo y otras condiciones que puedan aumentar la vulnerabilidad.
¿Cómo cambia el riesgo durante el embarazo?
Durante el embarazo, el riesgo de desarrollar una trombosis venosa aumenta aproximadamente entre cuatro y cinco veces en comparación con el de una mujer que no está embarazada. Este incremento responde a varios cambios fisiológicos:
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Cambios hormonales: el organismo modifica los mecanismos de coagulación como parte de su preparación para el parto, lo que favorece una mayor tendencia a formar coágulos.
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Compresión de los vasos sanguíneos: a medida que crece, el útero puede ejercer presión sobre las venas de la pelvis y dificultar el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón.
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Mayor producción de factores de coagulación: el cuerpo aumenta la concentración de determinadas proteínas que intervienen en la coagulación para reducir el riesgo de hemorragia durante el alumbramiento.
El riesgo también permanece elevado durante el período posterior al parto, por lo que resulta fundamental evaluar a cada paciente e indicar medidas preventivas cuando sean necesarias.
¿Cuáles son las señales de alarma de una trombosis venosa profunda?
La aparición repentina de hinchazón, dolor, aumento de la temperatura o cambios de coloración en una extremidad, especialmente en una sola pierna, puede ser indicativa de una trombosis venosa profunda.
Si se presentan dificultad respiratoria repentina, dolor en el pecho, palpitaciones o tos con sangre, es necesario buscar atención médica de emergencia, ya que estos síntomas pueden indicar una embolia pulmonar.
Reconocer estas señales y actuar sin demora puede ser determinante para prevenir complicaciones graves.
¿Qué puede hacer una mujer para disminuir su riesgo de trombosis?
La prevención requiere la participación tanto de la población como del sistema de salud. Mantenerse físicamente activa, evitar períodos prolongados de inmovilidad, reconocer las situaciones que aumentan el riesgo y consultar oportunamente ante síntomas sospechosos son medidas que contribuyen a reducir las complicaciones.
Durante una hospitalización, también es importante que el paciente o sus familiares pregunten al equipo médico si existe riesgo de trombosis y cuáles son las medidas preventivas recomendadas para cada caso.
En las mujeres con factores de riesgo relevantes, existen alternativas anticonceptivas sin estrógenos que pueden considerarse según la evaluación médica, como la píldora de progestágeno solo, el implante subdérmico y determinados dispositivos intrauterinos hormonales.
La elección debe individualizarse, ya que no todos los métodos tienen el mismo perfil de riesgo y algunas opciones requieren precauciones específicas.
Fuente: Revista






