Guzmán Carriquiry fue el primer laico en trabajar en la Curia Romana. Uruguayo nacido en 1944, este abogado llegó a Roma con apenas 27 años para incorporarse al entonces Consejo Pontificio para los Laicos. Iba a ser algo temporal y se quedó casi medio siglo. A lo largo de estas casi cinco décadas de servicio a la Iglesia, también se desempeñó como secretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador de Uruguay ante la Santa Sede.
Considerado una de las figuras más relevantes y polifacéticas de la Iglesia hispanoamericana, Carriquiry está convencido de que la próxima visita de León XIV a su país, prevista del 6 al 8 de noviembre, contribuirá a desmontar la idea de que el laicismo presente es “una realidad inmutable ante la que solo cabe resignarse”.
El “yugo” ideológico
El viaje apostólico del Papa incluirá la capital Montevideo y las ciudades de Paysandú y Florida. Carriquiry aseguró que, si bien su país está marcado por una profunda secularización, empiezan a percibirse señales de un “renovado despertar religioso”, especialmente entre los jóvenes.
“La visita de León XIV ayudará a romper la losa del laicismo”, afirmó en conversación con ACI Prensa.
Carriquiry describió a Uruguay como “el país más secularizado de América Latina”. “Apenas el 50% (de la población) se confiesa católica, pero sólo el 1% va a la liturgia dominical”, señaló.

Una situación que, según explicó, hunde sus raíces en las corrientes laicistas y anticlericales que se consolidaron entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX.
A su juicio, el país vive bajo el “yugo de una ideología vigente de laicismo que sofoca el sentido religioso de la gente”, especialmente entre los sectores populares.
Sin embargo, se mostró esperanzado respecto a las nuevas generaciones. “Los jóvenes no han nacido condicionados bajo esa ideología laicista, que es decrépita, carece de contenidos virtuosos para la educación de las nuevas generaciones”, afirmó.
Pequeñas señales de un “despertar religioso”
Pese a ello, observa los primeros signos de un cambio. “Hay un despertar todavía frágil, hay un despertar religioso en algunos sectores juveniles y hay un pequeño crecimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas que para el Uruguay ya es una cosa importante”, subrayó.
Sin embargó, consideró que durante la visita papal no vamos a ver “grandes masas de gente como sí hemos visto en España y en Francia”.
En este sentido, reveló que la Conferencia Episcopal del Uruguay ha previsto el principal encuentro con el Papa en el Estadio Centenario de Montevideo, un recinto con capacidad para unas 60.000 personas, y que los propios obispos “temen que sea muy difícil de llenar”.
Pérdida de referentes religiosos
Carriquiry vinculó algunos de los problemas sociales del país con la pérdida de referentes religiosos. “En Uruguay hay un gran alto porcentaje de jóvenes suicidas. Eso es porque no tienen fe, porque no tienen una visión de trascendencia”, afirmó.
Asimismo, señaló que la ideología laicista ha influido en la aprobación de algunas de las legislaciones más liberales de la región, entre ellas las relativas al divorcio, el aborto, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y los debates sobre la eutanasia.
“En Uruguay hay un gran alto porcentaje de jóvenes suicidas. Eso es porque no tienen fe, porque no tienen una visión de trascendencia”, afirmó.
Asimismo, señaló que la ideología laicista ha influido en la aprobación de algunas de las legislaciones más liberales de la región, entre ellas las relativas al divorcio, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y los debates sobre la eutanasia.

“El Uruguay es uno de los países que tiene más altos porcentuales de abortos en el mundo entero”, sostuvo.
En este contexto, consideró “muy probable” que León XIV pronuncie “palabras críticas” sobre estas cuestiones durante su visita. No obstante, insistió en que “el núcleo del mensaje papal no será la denuncia, sino el anuncio de la Buena Noticia y la proclamación del Evangelio”.
“El Papa suscitará una alternativa de vida más digna, más bella, más buena, más llena de verdad, más llena de amor y esto se traducirá en un camino de despertar religioso”, explicó.
El ex diplomático, que fue embajador de Uruguay ante la Santa Sede hasta su jubilación el 2025, considera que el Pontífice llamará a los uruguayos a un renovado encuentro personal con Cristo: “Esos días, viviremos un desborde de alegría y de gratitud por ese encuentro de Cristo que nos cambia la vida genera grandes corrientes misioneras”.
La unidad de la Iglesia, prioridad del Papa en América Latina
Al analizar las prioridades que preocupan el Papa en América Latina, Carriquiry dijo que “una de las prioridades es cuidar mucho más la unidad de la Iglesia”. Una tarea que, según explicó, León XIV considera una “condición indispensable para la evangelización”.

Aunque el experto rechaza que la Iglesia en América Latina atraviese hoy divisiones comparables a las de las décadas de 1970 y 1980, expresó su preocupación por el insuficiente impulso evangelizador en la región.
El uruguayo recuerda que la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Aparecida, representó un momento de especial comunión eclesial. “En Aparecida hubo un momento de gran unidad de la Iglesia de América Latina”, afirmó.
Sin embargo, lamentó que tras aquel acontecimiento y después del pontificado de Francisco, el primer Papa latinoamericano de la historia, no surgieran las grandes corrientes evangelizadoras que muchos esperaban: “No hemos visto grandes corrientes de pensamiento católico en América Latina, no hemos visto grandes movimientos misioneros que recorrieran toda la región”.
Asimismo, confesó su “temor” de que la Iglesia en esa parte del mundo no haya estado “a la altura del primer pontificado latinoamericano en la historia de la Iglesia”.
En este sentido, considera que el viaje de León XIV puede convertirse en un estímulo decisivo para una nueva etapa pastoral en el continente.
“Yo pienso que el Papa León XIV va a sembrar mucho en nuestros países y además lo que suceda en Uruguay, Argentina y Perú va a resonar en todos los países vecinos. Fuera lo vivirán como el preludio de otros viajes en América Latina”, afirmó.
Un Papa llamado a “conmover” Occidente
Carriquiry enmarca el pontificado de León XIV dentro de una misión histórica más amplia que trasciende América Latina. Recordando el papel desempeñado por San Juan Pablo II en Europa del Este durante los últimos años del comunismo soviético, sugirió que el actual Pontífice está llamado a desempeñar una tarea similar en el contexto occidental.

“Así como San Juan Pablo II conmovió a Europa del Este, hoy día se está pidiendo al actual pontificado conmover al Occidente en crisis”, afirmó.
Según explicó, León XIV ya habría comenzado ese proceso en Europa occidental, una región que su predecesor, el Papa Francisco, describió como envejecida, incierta y profundamente afectada por la descristianización.
En la visión de Carriquiry, el desafío del Papa no se limita a Europa y Estados Unidos. América Latina constituye una dimensión esencial de ese mismo mundo occidental. “La tercera pata, el tercer pie de ese Occidente que el Papa tiene que conmover, es el Occidente sureño, mestizo, barroco, pobre, de tradición católica, que es América Latina”, explicó.
Argentina: León XIV sanará “la herida” de la ausencia de Francisco
La ausencia de una visita del Papa Francisco a Argentina durante su pontificado sigue siendo, para Carriquiry, uno de los grandes interrogantes de la historia reciente de la Iglesia.
“Es un misterio, el misterio de por qué el Papa porteño, tan argentino, no visitó su patria natal, que tanto amaba”, afirmó. En este sentido, consideró que la visita de León XIV a Argentina, del 8 al 11 de noviembre, “sanará de alguna manera esa herida” y buscará “querer remover desde el fondo la conciencia de cada uno de los argentinos y de todos los argentinos”.
Carriquiry reconoció que existe el riesgo de que el viaje, que incluirá visitas a Buenos Aires, Córdoba y Luján, sea interpretado en clave política más que pastoral. “Hay un riesgo porque en la Argentina estamos en plena virulencia de polarizaciones y de internas políticas muy complicadas”, señaló.

Según explicó, ya durante los preparativos de la visita se observan intentos de distintos sectores “de capitalizar políticamente la presencia del Papa”.
Entre las disputas mencionó las relativas al itinerario papal, los actos públicos y las personalidades que acompañarán al Santo Padre durante los distintos eventos. “Gracias a Dios, los organizadores de los viajes pontificios tienen muy claro el camino que quiere hacer el Papa en estas visitas apostólicas y no se dejan torcer el puño”, afirmó.
A su juicio, la visita a Argentina también responde al deseo de “reencontrarse con las raíces cristianas que han moldeado históricamente la identidad argentina”.
“Sirve revitalizar desde el fondo el patrimonio católico de los argentinos, ponerlos delante del Señor”, explicó.
Perú: Una Iglesia llamada a fortalecer su comunión
León XIV visitará Perú del 11 al 17 de noviembre, con etapas en Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa. Carriquiry adelanta que el viaje “va a tener efectos muy importantes” en un país profundamente polarizado.
Según el veterano colaborador de la Santa Sede, Perú atraviesa una situación de fuerte división que afecta tanto a la sociedad como a la propia Iglesia. “Vemos una sociedad polarizada, pero también diría que hay una Iglesia polarizada”, señaló.
En este sentido, expresó la necesidad de contar con pastores centrados en el anuncio de la fe y cercanos a las necesidades concretas de las personas.
“Necesitan pastores que estén muy cerca de la gente, que se preocupen de sus sufrimientos materiales, de su pobreza, de sus combates por la justicia”, explicó.
Sin embargo, precisó que la acción social de la Iglesia solo puede sostenerse desde una profunda renovación espiritual: “La fuente de todo eso tiene que ser la revitalización de esa tradición cristiana en el corazón y en la vida de las personas y del pueblo peruano”.
Fuente: www.aciprensa.com







