Casi la mitad de las especies de corales constructores de arrecifes del planeta está amenazada de extinción, según una nueva investigación publicada este mes de octubre en la revista científica Nature. El estudio confirma el aumento del riesgo que enfrentan estos organismos marinos, afectados principalmente por el calentamiento de los océanos, las enfermedades y otras presiones ambientales.
La investigación, encabezada por David O. Obura, Beth Polidoro y Françoise Cabada-Blanco, examinó 892 especies de corales mediante los criterios de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
De las 774 especies que contaban con información suficiente para establecer su clasificación, 340, equivalentes al 44 %, fueron consideradas amenazadas de extinción. De estas, 33 están en peligro crítico, 251 en peligro y 56 en la categoría de vulnerables.
- Los resultados muestran un aumento considerable del riesgo durante las últimas décadas. Al aplicar una metodología comparable a las evaluaciones históricas, los investigadores determinaron que la proporción de especies amenazadas pasó del 18.7 % en 2008 al 43.9 % en la evaluación más reciente.
El artículo advierte, además, que la situación podría ser todavía más grave, debido a que sus estimaciones no incorporan plenamente los efectos del cuarto evento mundial de blanqueamiento de corales, registrado entre 2023 y 2025.
Los investigadores aclaran que estas clasificaciones no significan que las especies necesariamente desaparecerán, sino que enfrentan distintos niveles de riesgo de extinción, determinados por criterios científicos relacionados con sus poblaciones, distribución geográfica y amenazas.
Casi dos décadas de advertencias
La nueva investigación actualiza un trabajo publicado en 2008 en la revista Science, encabezado por Kent E. Carpenter, que encontró que aproximadamente una de cada tres especies de corales constructores de arrecifes estaba amenazada de extinción.
Posteriormente, en 2024, otra investigación publicada en PLOS ONE, encabezada por Luis Gutierrez, identificó que aproximadamente la mitad de las especies de corales del océano Atlántico enfrentaba un riesgo elevado de extinción.
Aldo Croquer, investigador de The Nature Conservancy y coautor de los estudios publicados en PLOS ONE y Nature, señala que la crisis de los corales es mundial y que el Caribe no constituye una excepción.
El científico recuerda que desde hace décadas la comunidad científica viene advirtiendo sobre las emisiones de dióxido de carbono, el calentamiento global y sus consecuencias para los ecosistemas coralinos.
Para Croquer, más que definir la situación como preocupante, es necesario ocuparse de ella. La nueva evaluación, realizada 18 años después del trabajo de Carpenter y colaboradores, confirma un deterioro del estado de conservación de numerosas especies, pese a las advertencias científicas realizadas durante ese período.

El Caribe enfrenta una situación crítica
En el Atlántico, que incluye los arrecifes del Caribe, el 50 % de las especies de corales evaluadas se encuentra amenazado de extinción y el 33 % está clasificado en peligro crítico, según los resultados presentados en Nature.
Entre las especies más afectadas figuran el coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis), el coral cuerno de alce (Acropora palmata) y el coral pilar (Dendrogyra cylindrus), cuyas poblaciones han experimentado reducciones superiores al 80 %.


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Los investigadores relacionan estas pérdidas principalmente con enfermedades coralinas, estrés térmico y dificultades para la reproducción y recuperación natural de las poblaciones.
La disminución de estas especies también afecta la estructura física de los arrecifes, que proporcionan refugio y hábitat a numerosos organismos marinos.
La realidad de los arrecifes dominicanos
En República Dominicana, los resultados del programa nacional de monitoreo de arrecifes MONITOREA reflejan la magnitud del problema.
Según el levantamiento nacional realizado en 2025, el 70 % de los arrecifes evaluados presenta una cobertura coralina viva inferior al 10 %.
Croquer considera crítica la situación de los arrecifes dominicanos, particularmente los de aguas someras, a menos de 20 metros de profundidad, que cuentan con mayor documentación científica.
El investigador señala que la combinación de huracanes, blanqueamiento y enfermedades ha provocado mortalidades masivas de especies coralinas.

Estos resultados se suman a los monitoreos realizados en el Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), donde se han documentado importantes pérdidas de cobertura coralina asociadas con la enfermedad de pérdida de tejido del coral pétreo y los episodios de blanqueamiento.
En febrero de 2024, Diario Libre informó que algunos arrecifes monitoreados en esa región habían perdido cerca del 50 % de su cobertura coralina en un período de dos años.
Rita Sellares, directora ejecutiva de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), advierte que la situación de los arrecifes dominicanos debe analizarse también desde sus consecuencias económicas y sociales.
Para Sellares, la pérdida de estos ecosistemas representa una amenaza para las playas, el paisaje marino y la protección de las costas donde se encuentran comunidades, hoteles y otras actividades económicas.
«Los arrecifes deben reconocerse como un activo estratégico nacional y su conservación contar con respaldo público y privado sostenido», afirma.
La investigadora considera necesario que el costo económico del deterioro arrecifal forme parte de las decisiones de inversión en el país.
Restaurar no es suficiente
A pesar del deterioro registrado, República Dominicana desarrolla programas de reproducción asistida y restauración de corales que han permitido avances importantes.
Croquer considera que el país constituye una referencia regional por sus capacidades de reproducción sexual y asexual de corales, las técnicas de trasplante, la rigurosidad científica y los sistemas de monitoreo utilizados para evaluar las intervenciones.
Sin embargo, advierte que incluso los programas más avanzados enfrentan una dificultad fundamental: las pérdidas de corales pueden producirse a una velocidad superior a la capacidad de reponerlos.
«La restauración no es la solución final a la crisis, sino mas bien una medida prioritaria de mitigación«, afirma Croquer.
El investigador compara estos esfuerzos con un tratamiento paliativo necesario, pero no con una cura del problema que afecta globalmente a los arrecifes.
El estudio de Nature también reconoce la importancia de las intervenciones de restauración, aunque señala que sus resultados pueden verse comprometidos por nuevos episodios de calentamiento extremo.
Sellares destaca que las iniciativas de reproducción asistida permiten producir nuevos corales incluso en condiciones difíciles, pero insiste en que el éxito de estas intervenciones debe medirse por la supervivencia, el crecimiento y la reproducción de las colonias, y no solamente por la cantidad de ejemplares sembrados.
Como parte de estos esfuerzos, durante 2026 se han sembrado cerca de medio millón de reclutas de coral mediante reproducción sexual asistida, según los datos aportados por la investigadora.
Una alerta que exige acciones
El estudio publicado en Nature subraya que limitar el calentamiento global es fundamental para reducir el riesgo de extinción de los corales, junto con una gestión efectiva de las amenazas que enfrentan los arrecifes.
Los investigadores advierten que las condiciones climáticas posteriores a las evaluaciones utilizadas en el estudio podrían haber incrementado el número de especies amenazadas.
Para República Dominicana, los avances científicos en reproducción asistida y restauración representan esfuerzos importantes, aunque insuficientes por sí solos para enfrentar las amenazas que continúan deteriorando estos ecosistemas.
Sellares insiste en que la conservación requiere una respuesta nacional coordinada, respaldo público y privado, y recursos que permitan mantener las acciones más allá de proyectos puntuales.
«Cada colonia que permanece en el arrecife cuenta: construye la estructura que protege nuestras costas y sostiene a muchas otras especies», expresa.
La investigación internacional y los datos nacionales evidencian la gravedad del deterioro de los arrecifes, pero también la importancia de mantener los esfuerzos para conservar las poblaciones existentes y favorecer su recuperación.
Fuente: Planeta





