Peregrino recorrió todo México en bicicleta para agradecer a la Virgen de Guadalupe

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Ciclista de la Virgen de Guadalupe recorriendo México. Crédito: Cortesía de Tirando Photos / Jorge Alberto Mercado Padilla.

A veces con cansancio, pero siempre con un espíritu agradecido, Santiago Caamal Beh recorrió todo México en bicicleta llevando a sus espaldas una imagen de la Virgen de Guadalupe para cumplir una “manda”: agradecer a la Virgen de Guadalupe por la salud de su madre.

Caamal Beh, de 34 años, es originario de Tixcacal Guardia, una comunidad indígena maya del municipio de Felipe Carrillo Puerto, en el estado de Quintana Roo, en el Caribe mexicano.

Santiago Caamal Beh, peregrino de la Virgen de Guadalupe. Crédito: Cortesía de Jorge Alberto Mercado Padilla.
Santiago Caamal Beh, peregrino de la Virgen de Guadalupe. Crédito: Cortesía de Jorge Alberto Mercado Padilla.

En entrevista con ACI Prensa, explicó que la fe forma parte de su vida como una herencia de su familia y que, desde temprana edad, la unió a su gusto por el ciclismo. “Desde los 11 años empecé a peregrinar con un grupo”, recordó.

Una promesa por la salud de su madre

El viaje comenzó mucho antes de que Santiago diera el primer pedalazo. Su origen estuvo en un momento difícil para su familia, cuando su madre sufrió una fractura en el pie y el tobillo.

En el hospital, le informaron que necesitaría una operación cuyo costo rondaba los 130.000 pesos (alrededor de 7.660 dólares), una cantidad que estaba fuera de sus posibilidades, porque “nosotros no teníamos esa cantidad de dinero”.

“No somos una familia humilde, pero no somos ricos; tenemos lo básico, gracias a Dios”, explicó. Preocupado porque no podía reunir el dinero para la intervención, recurrió a su fe: “De ahí le pedí a mi Virgen que sanara a mi mamá y sí, lo hizo”.

La recuperación de su madre dio origen a la promesa. Santiago compró una imagen de la Virgen de Guadalupe de 20 kilos y 1.80 metros “especialmente para la manda”.

“Le prometí [a la Virgen] que un día lo iba a cargar y llevarla de punta a punta’”, recordó. Y así lo hizo.

Miles de kilómetros con la Virgen a cuestas

El recorrido comenzó el 12 de junio de 2025 en Tixcacal Guardia, en la península de Yucatán. Atravesó carreteras, pueblos y ciudades hasta alcanzar el santuario de la Virgen de Guadalupe en Cabo San Lucas, Baja California, el 28 de agosto de 2025, precisamente el día de su cumpleaños número 33. Habían transcurrido 77 días desde su salida.

Pero su viaje no terminó ahí. Santiago continuó recorriendo la península de Baja California hasta llegar al norte del país y posteriormente emprendió el camino de regreso a Quintana Roo. Según sus propios cálculos, completó “son más de 16.000 kilómetros de ida y vuelta” y el recorrido duró 6 meses.

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Asegura que nunca pensó en rendirse; sin embargo, reconoció: “sí me cansé y vi lo duro que estaba el camino”. Uno de los tramos que más recuerda fue La Rumorosa, la accidentada zona montañosa de Baja California que comunica Tecate con Mexicali y que es conocida por sus pronunciadas pendientes y curvas.

En esos momentos, recordó que se repetía: “ni modo, si ya lo prometí, yo tengo que cumplir y tratar de seguir, aunque sea poco a poco”.

Una Virgen que encontraba gente en el camino

Conforme avanzaba, se encontraba a personas en el camino que lo acompañaban. “Me animaban, la gente me decía que sí se puede, que no me desanimara”.

Incluso, recuerda que muchas personas “apoyaban con agua, con comida, con hospedaje, con dinero extra; lo básico que necesitaba. La gente fue muy empática conmigo”.

Sin embargo, dijo que lo que más le sorprendió no fue ese cariño, sino cómo actuaban cuando veían la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Santiago Caamal Beh recorriendo Baja California con otros ciclistas que se le unieron en el camino. Crédito: Cortesía de Tirando Photos.
Santiago Caamal Beh recorriendo Baja California con otros ciclistas que se le unieron en el camino. Crédito: Cortesía de Tirando Photos.

Santiago describe como “lo más lindo” del viaje que “muchas, pero en verdad muchas personas que conocí en el camino nomás llegaban [a donde estaba] y se arrodillaban ante ella [la Virgen] y le pedían”.

Algunas personas colocaron lazos de colores con peticiones, intenciones y agradecimientos que querían confiar a la Virgen.

Reconoció que “no fue tan fácil viajar solo y cargar la imagen de la Virgen”, además, con las peticiones de las personas a cuestas. No obstante, expresó con alegría que fue “algo increíble para mí poder llevar a la Virgen a las personas”.

Fuente: www.aciprensa.com