
Mons. Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa. Crédito: Cortesía del Arzobispado de Arequipa.
El Arzobispo de Arequipa (Perú), Mons. Javier Del Río Alba, criticó “el ritmo vertiginoso que nos impone la sociedad de consumo”, el cual lleva a las personas a confundir lo urgente con lo verdaderamente importante y reduce la vida a la búsqueda del bienestar material.
En su mensaje semanal, publicado el 23 de agosto bajo el título “De lo urgente a lo importante”, el prelado explicó que esta situación genera una “crisis de prioridades”.
“Esta crisis de prioridades se agudiza cuando, dejándonos llevar por esa misma sociedad de consumo, consideramos que el poseer es más importante que el ser y, en consecuencia, reducimos al hombre, es decir a nosotros mismos y a los demás, a lo puramente material y nos olvidamos de nuestro origen y destino trascendente”, señaló.
El Arzobispo de Arequipa advirtió que esta visión puede llevar a la persona a comprenderse como “el resultado de una simple evolución de la materia” y que está destinada a “desaparecer para siempre”.
“De esta manera, corriendo en busca de un bienestar material que nunca llega a satisfacerle del todo, o adormecido por el bienestar material alcanzado, el hombre corre el riesgo de terminar sin saber quién es, de dónde viene ni a dónde va”, afirmó.
Cristo revela al hombre quién es
Ante esta situación, Mons. Del Río recordó la enseñanza del Concilio Vaticano II que enfatiza que, “en Cristo, Dios revela plenamente el hombre al propio hombre y le descubre el real sentido de su existencia”.
El prelado señaló que conociendo a Cristo “el hombre se va conociendo a sí mismo”. “Porque Jesucristo no ha venido a este mundo sólo para revelarnos a Dios, sino que, en la medida en que nos revela quién es Dios, nos revela también quiénes somos nosotros”, afirmó.
Mons. Del Río recordó además las palabras del Evangelio de San Juan: «A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, él nos lo ha revelado» (Jn 1,18), así como la afirmación de Jesús: «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14,9).
A partir de esta experiencia de los apóstoles, el arzobispo destacó que el encuentro con Cristo conduce al descubrimiento de Dios como amor.
“Esta es la experiencia de los apóstoles: en Jesús de Nazaret, crucificado y resucitado, han conocido al mismo Dios y, al conocerlo, han descubierto que Dios es amor y han creído en Él; no sólo han creído en su existencia sino también en su amor… y han permanecido en él”, afirmó, citando 1 Juan 4,16.
“Dios nos ha creado por amor y para el amor”
El Arzobispo de Arequipa recordó también que la dignidad humana no depende de los bienes materiales.
Citando el Catecismo, explicó que el hombre “es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” y que está llamado “a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios”.
Para Mons. Del Río, esta verdad permite comprender el origen y el destino del ser humano.
“Ningún ser humano ha comenzado a existir sin la intervención directa de Dios, porque el alma espiritual, que forma parte del ser humano, no es ‘producida’ por los padres sino creada directamente por Dios”, señaló, citando el Catecismo.
“Dios nos ha creado por amor y para el amor. Venimos de Dios y hacia Dios vamos”, afirmó.
El arzobispo concluyó su reflexión recordando que el sentido más profundo de la existencia humana es “amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como Cristo nos ha amado”.
“No dejemos que las aparentes urgencias de este mundo nos hagan olvidar esto, que es lo más importante”, concluyó.
Fuente: www.aciprensa.com