En Argentina están tachando con una cruz en el calendario los días que quedan para que llegue León XIV. Será la primera visita de un Papa al país en casi cuatro décadas. Cuando aterrice este domingo en Buenos Aires, encontrará una nación que tiene una profunda sed de Cristo.
Su principal misión será, en palabras del sacerdote Martín Bracht, “recordarnos que Jesús está con nosotros y que Jesús tiene una palabra de esperanza para cada uno de nosotros, porque la palabra de esperanza es que Jesús nos ama, va a estar siempre con nosotros y nos invita a caminar hacia el encuentro definitivo con él en el cielo”.
El P. Bracht dijo estas palabras el jueves 5 durante la Misa en la que fueron consagradas las hostias que se distribuirán en la multitudinaria Eucaristía que el Papa celebrará el lunes 9 de noviembre en el Monumento a los Españoles, un día después de su llegada al país.

La ceremonia, a la que asistieron más de 900 personas, tuvo lugar en la parroquia San Benito, situada entre los barrios porteños de Palermo y Belgrano, una de las más grandes de Buenos Aires, y estuvo dedicada a ultimar los preparativos para el encuentro con el Santo Padre en la capital argentina.
“El Papa me trajo”
Durante la homilía, el sacerdote compartió con los presentes lo que consideró “uno de los primeros frutos de la visita papal”: una experiencia que vivió días atrás cuando fue a confesarse una señora que llevaba veinte años sin hacerlo.
Intrigado por su decisión, le preguntó qué la había impulsado a regresar al sacramento de la reconciliación después de tanto tiempo. Su respuesta fue reveladora: “El Papa me trajo”, dijo el sacerdote recordando sus palabras.

«No querían recibir al Papa sin estar confesados. Es uno de los primeros frutos de la visita papal”, subrayó durante la homilía.
Una invitación a la conversión
Durante la homilía, el sacerdote animó a los voluntarios y colaboradores a vivir la visita papal como una oportunidad de renovación espiritual: “Darle gracias a Dios porque han sido convocados a un servicio. Qué bueno poder llevar a Jesús al encuentro de los hermanos”.
Finalmente, afirmó que la preparación de la Eucaristía marca de algún modo el inicio de la visita papal: “Es un día de fiesta, es un día en el que podríamos decir que hoy, con este gesto, de una u otra manera, comienza la visita, porque estamos preparando la Eucaristía para esa visita”.
“Que la visita del Papa nos lleve también a encontrarnos con el Señor”, concluyó el sacerdote.
Los preparativos para la gran Misa que el Papa León XIV presidirá el 9 de noviembre en el Monumento a los Españoles avanzan a pleno ritmo gracias al trabajo de cientos de voluntarios y ministros extraordinarios de la Comunión que participarán en la celebración.
Entre quienes coordinan esta tarea se encuentra Eleonora Paz, de 49 años, misionera de Cristo Resucitado y responsable de la coordinación de los ministros de la Comunión, junto al P. Adrián Leonelli.

Paz destaca el clima de entusiasmo entre quienes colaboran en los preparativos. “Es muy linda esta atmósfera que se vive y que se respira, de alegría, de servicio”, afirma.
Asegura que la expectativa crece a medida que se acerca el día de la celebración, especialmente entre los ministros que tendrán la responsabilidad de acompañar uno de los momentos más importantes de la liturgia: “Tenemos muchas ganas de que llegue ese lunes, cuando todos los ministros que están aquí participando como servidores puedan dar la comunión a tanta gente que se va a acercar a la Misa en el Monumento a los Españoles”.
2.000 ministros extraordinarios de la comunión
En total, 2.000 ministros extraordinarios de la Comunión, sin contar los sacerdotes, completaron su acreditación este jueves y recibieron las pautas organizativas para garantizar que la distribución de la Eucaristía se desarrolle de manera ágil, ordenada y con el debido recogimiento.
Entre ellos se encuentra Gianni Carbone, de 43 años, miembro del Movimiento de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA), una comunidad católica fundada en Argentina por el sacerdote dominico fray Aníbal Ernesto Fosbery en 1962.

Carbone, quien vive este acontecimiento con particular entusiasmo, colabora desde hace años en la distribución de la Comunión en su comunidad, un servicio que ha marcado profundamente su vida de fe. “Para mí dar a Jesús es lo mejor que me pasó”, afirma.
El laico argentino considera que la visita del Santo Padre representa una oportunidad única para fortalecer los vínculos entre los fieles y renovar el espíritu de comunión en el país. “La venida del Papa para mí va a generar gran unidad y me pone contento ver a tanta gente colaborando y poniéndose al servicio para este gran acontecimiento”, señala.
Por su parte, Fernanda Rizzo, que también será ministra extraordinaria de la Eucaristía durante la Misa del lunes, recuerda que vivió una experiencia similar durante la visita de San Juan Pablo II al país y confía en volver a experimentar aquella alegría, esta vez desde su servicio en la Iglesia.
“Que venga el Papa para mí es lo más emocionante que hay. Estuve cuando vino Juan Pablo II a la Argentina. Quiero vivir exactamente lo mismo como servidora”, afirma.

Para Rizzo, el aspecto más importante de la visita no son los actos multitudinarios ni la repercusión mediática, sino el impulso evangelizador que puede dejar en la sociedad argentina: “Predicar el Evangelio en Argentina, eso es lo que más deseo de esta visita”.
Catalina María Campos de la Universidad Austral de Buenos Aires colaboró con este artículo.
Fuente: Religion






