Ante más de 20.000 fieles que llegaron el fin de semana al Santuario de Santa Teresa de los Andes en el marco de la peregrinación juvenil, el Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago de Chile, planteó el desafío de la “higiene digital”, que permita desconectarse de las pantallas para propiciar encuentros verdaderos.
Por motivos de seguridad debido a la emergencia climática, este año no se realizó la caminata de 27 kilómetros que se realiza anualmente desde Chacabuco hasta el santuario ubicado en la localidad de Auco.
Sin embargo, miles de fieles entre los que se encontraban jóvenes, familias y comunidades parroquiales, se hicieron presentes para compartir una jornada de oración, servicio y gran devoción a Santa Teresa de los Andes, la primera santa chilena, demostrando que peregrinar no consiste únicamente en recorrer kilómetros, sino también en emprender un camino interior.
Bajo el lema “Jóvenes: el bien crece silenciosamente desde la tierra”, inspirado en la encíclica del Papa León XIV Magnifica humanitas, desde muy temprano, los peregrinos fueron recibidos con cantos y alegría.

Luego de la Misa de la mañana, muchos fieles acompañaron en silencio la procesión del Santísimo Sacramento hasta la carpa de adoración, donde jóvenes y familias se acercaron a adorar durante toda la mañana.
Los presentes también tuvieron oportunidad de acercarse al sacramento de la reconciliación, y la Pastoral de la Escucha ofreció espacios de acompañamiento y reflexión.
Más tarde, la procesión y entronización de la imagen de Santa Teresa de Los Andes volvió a reunir a los peregrinos en torno a su figura, cuya vida continúa inspirando a nuevas generaciones.
La Eucaristía central se celebró a las 14:00 horas en la explanada del santuario y estuvo presidida por el Cardenal Chomali, quien animó a los fieles a vivir la fe con convicción y expresarla en acciones concretas, “amando a Dios y sirviendo al prójimo”.
Asimismo, llamó a hacer realidad “una Iglesia misionera, una Iglesia servidora, una Iglesia que se compromete con Dios”, con participación en la sociedad y en los grandes debates del país, con una mirada que ponga en el centro la dignidad humana.

Destacando la mano de Dios en su obra creadora, el purpurado señaló: “Hermanos y hermanas, la razón última de nuestra existencia es el amor de Dios”. En ese sentido, recordó a cada uno: “Dios te ama. Dios te ama hasta el punto que ha dado a su Hijo. Nos ama hasta el extremo”.
Retomando las enseñanzas de Magnifica humanitas, el arzobispo advirtió a los jóvenes sobre no dejarse dominar por la tecnología y los alentó al desafío de practicar una “higiene digital”, desconectándose de las pantallas, recuperando el silencio y disponiendo de espacios para la reflexión, la oración y el encuentro verdadero con los demás.
En ese sentido, recordó que la tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés, y llamó a evitar que su excesivo uso termine desplazando los vínculos humanos, la vida familiar y la capacidad de encontrarse con Cristo, a ejemplo de Santa Teresa de Los Andes, una joven que encontró el sentido de su existencia en el amor de Dios.
Fuente: Religion






