El republicano Byron Donalds está ante la posibilidad de convertirse en el primer gobernador negro elegido en la historia de Florida, una meta que busca alcanzar en las elecciones del próximo 3 de noviembre frente al demócrata David Jolly, en una contienda que podría poner a prueba la fortaleza electoral de ambos partidos en uno de los estados más importantes del sur de Estados Unidos.
Donalds, congresista federal y aliado del presidente Donald Trump, llega a la recta final de la campaña con ventaja en varios promedios de encuestas. Sin embargo, algunos sondeos recientes muestran una competencia más cerrada, lo que mantiene abierta la disputa por la gobernación y la sucesión del actual mandatario estatal, Ron DeSantis, quien no puede optar a un nuevo período consecutivo.
El resultado también tendrá una dimensión histórica. En los casi 250 años de historia de Estados Unidos, solamente tres personas negras han sido elegidas gobernadoras: Douglas Wilder, en Virginia; Deval Patrick, en Massachusetts, y Wes Moore, en Maryland, quien permanece en el cargo.
Todos son demócratas. Una victoria de Donalds rompería ese patrón y convertiría a un republicano negro en el primer gobernador de ese grupo en Florida.
Qué dicen las encuestas
Los sondeos publicados en octubre reflejan una ventaja republicana, aunque con diferencias entre las firmas encuestadoras.
El promedio de RealClearPolling para la contienda entre Donalds y Jolly, calculado a partir de encuestas realizadas entre el 14 de septiembre y el 7 de octubre, sitúa al republicano con un 47.8 % de la intención de voto, frente al 42.5 % de su rival, una diferencia de 5.3 puntos porcentuales.
Entre los estudios incluidos en ese promedio, una encuesta de NBC 6/Mason-Dixon, realizada del 28 de septiembre al 1 de octubre, colocó a Donalds con un 48 % y a Jolly con un 41 %. Otro sondeo de YouGov, efectuado entre el 24 de septiembre y el 3 de octubre, registró una diferencia mucho menor: 47 % para el republicano y 45 % para el demócrata.
La señal más clara de que la carrera podría estrecharse apareció en una encuesta de St. Pete Polls, realizada del 5 al 7 de octubre, que encontró un empate de 45 % entre ambos candidatos.
Por otro lado, el promedio publicado por The Hill y Decision Desk HQ el 14 de octubre situaba a Donalds con un 48.3 % y a Jolly con un 43.1 %. Un sondeo de Fabrizio, Lee & Associates, realizado del 9 al 12 de octubre entre 1,200 votantes probables, registró una ventaja republicana de 46 % frente a 39 %. En contraste, una encuesta de Change Research, realizada del 9 al 11 de octubre entre 920 votantes probables, mostró un empate de 47 % para cada candidato.
Las diferencias entre los resultados indican que, aunque Donalds conserva una posición favorable en los promedios, la magnitud de su ventaja depende de la encuestadora y de la metodología utilizada. Las cifras tampoco garantizan el resultado final: la participación electoral, los votantes indecisos y los acontecimientos de las últimas semanas podrían modificar el escenario.
De la victoria en las primarias al desafío de noviembre
Donalds aseguró la candidatura republicana el 18 de agosto, cuando obtuvo el 47.8 % de los votos en las primarias de su partido, frente al 25.2 % del vicegobernador Jay Collins. Su victoria se produjo en una contienda con varios aspirantes y consolidó su posición como el candidato respaldado por Trump para suceder a DeSantis.
El congresista representa desde 2021 un distrito del suroeste de Florida y se ha convertido en una figura en ascenso dentro del Partido Republicano. Su candidatura cuenta con el respaldo del presidente, aunque no con el del gobernador saliente, una diferencia que también evidencia las tensiones internas dentro del partido estatal.
Su rival, David Jolly, es un excongresista que anteriormente perteneció al Partido Republicano y posteriormente se convirtió en demócrata. Su trayectoria le permite presentarse como una alternativa para electores independientes y republicanos descontentos, aunque necesita ampliar su respaldo en un estado que en los últimos años se ha inclinado hacia los republicanos.
En las primarias de agosto, Jolly obtuvo la nominación demócrata para enfrentar a Donalds. Desde entonces, la campaña se ha centrado en ampliar las coaliciones electorales de ambos aspirantes, en un escenario marcado por la polarización nacional y las preocupaciones económicas de los votantes. (AP)
La apuesta de Donalds por el voto negro
Uno de los retos de Donalds consiste en convencer a una mayor proporción del electorado negro, que históricamente ha respaldado a los demócratas, de que su candidatura representa una opción viable para dirigir el estado.
En una entrevista con CBS News publicada el 4 de octubre, el republicano afirmó que su campaña busca obtener más del 20 % del voto negro. Durante ese fin de semana participó en actividades de acercamiento a votantes de esa comunidad en el área de Miami.
Donalds sostuvo que parte de esos electores está dispuesta a considerar candidatos fuera de su afiliación partidaria tradicional y evaluar quién puede ofrecerles una mejor conducción del estado.
La estrategia plantea una interrogante para ambas campañas: si Donalds puede ampliar su apoyo entre los votantes negros sin perder el respaldo de la base republicana y si Jolly conseguirá movilizar a los electores demócratas y atraer a independientes suficientes para reducir la ventaja de su adversario.
El componente racial añade relevancia histórica a la contienda, pero no determina por sí solo el voto. Los candidatos también deben responder a las preocupaciones cotidianas de los floridanos, entre ellas el costo de la vida, la vivienda, el empleo y el acceso a los servicios públicos.
Las elecciones de medio término y el panorama nacional
La contienda por la gobernación de Florida se celebrará el mismo día que las elecciones de medio término de Estados Unidos, en las que se renovará toda la Cámara de Representantes y una parte del Senado.
Aunque la elección estatal tiene sus propias dinámicas, se desarrollará en un contexto político nacional que puede influir en la participación y en las preferencias de los votantes.
Los demócratas llegan a esta etapa con expectativas de recuperar el control de la Cámara de Representantes, impulsados por la preocupación ciudadana por los precios y los bajos niveles de aprobación del presidente Trump. Sin embargo, las proyecciones no garantizan una victoria amplia.
- Un análisis de Reuters publicado el 12 de octubre señaló que los demócratas podrían lograr avances sin alcanzar una victoria arrolladora.
Entre los factores que pueden limitar sus resultados figuran la reducción del número de distritos competitivos, las dificultades para conseguir los escaños necesarios para controlar el Senado, la ventaja financiera republicana y las diferencias en la participación electoral.
El análisis estimó que entre 40 y 50 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes son verdaderamente competitivos. También destacó que los republicanos cuentan con una ventaja importante en recursos financieros para publicidad y movilización.
La economía representa otro factor determinante. La preocupación por el costo de la vida y la insatisfacción con las decisiones de la administración federal pueden favorecer a la oposición, pero la polarización partidaria y las dificultades de los demócratas para movilizar a determinados grupos de votantes podrían moderar sus avances.
En Florida, estas tendencias nacionales se cruzan con la ventaja republicana que ha caracterizado al estado en los últimos años. Donalds intentará capitalizar el respaldo de Trump y la fortaleza de su partido, mientras que Jolly buscará convertir el descontento con el Gobierno federal en votos suficientes para ganar la gobernación.
Cuándo se vota y qué está en juego
Las elecciones generales de Florida están programadas para el martes 3 de noviembre de 2026, según el calendario oficial de la División de Elecciones del Departamento de Estado. El período obligatorio de votación anticipada está previsto del 24 al 31 de octubre, aunque los condados pueden ofrecer días adicionales.
La carrera decidirá quién sucederá a DeSantis y dirigirá Florida durante los próximos cuatro años. Para Donalds, una victoria supondría alcanzar un hito histórico y consolidar su posición dentro del Partido Republicano. Para Jolly, significaría demostrar que los demócratas pueden competir por la gobernación en un estado que se ha desplazado hacia la derecha.
Más allá de la dimensión histórica de la candidatura republicana, el resultado ofrecerá una señal sobre el comportamiento del electorado floridano en un año en que el control del Congreso y el balance político de la presidencia de Trump estarán en el centro de la atención nacional.
Por ahora, las encuestas favorecen a Donalds, pero el empate registrado en uno de los sondeos más recientes advierte que la contienda aún no está definida. La respuesta dependerá de si el republicano logra convertir su ventaja en intención de voto en una coalición suficientemente amplia y de si Jolly consigue movilizar a los electores que necesita para cambiar el rumbo de la carrera.
Fuente: Edición USA






