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Miedo se apodera de Marble Hill tras disparo ICE a Oscar Belgal

Un amplio reportaje del diario El País describe cómo el tiroteo que dejó herido al dominicano Oscar Belgal, de 28 años, ha alterado la tranquilidad de Marble Hill, una comunidad de fuerte presencia dominicana en el norte de Manhattan. La vida cotidiana de Marble Hill, un vecindario neoyorquino donde predominan los residentes de origen dominicano,…

Miedo se apodera de Marble Hill tras disparo ICE a Oscar Belgal
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Un amplio reportaje del diario El País describe cómo el tiroteo que dejó herido al dominicano Oscar Belgal, de 28 años, ha alterado la tranquilidad de Marble Hill, una comunidad de fuerte presencia dominicana en el norte de Manhattan.

La vida cotidiana de Marble Hill, un vecindario neoyorquino donde predominan los residentes de origen dominicano, cambió abruptamente después de que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparara contra Oscar Belgal, un inmigrante de 28 años que se encontraba dentro de su vehículo acompañado de su hijo de cinco años.

El reportaje, firmado por la periodista Carla Gloria Colomé, recoge los testimonios de vecinos y comerciantes sobre el temor, la indignación y la incertidumbre provocados por el incidente ocurrido la tarde del jueves.

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Marble Hill pertenece administrativamente a Manhattan, aunque geográfica y culturalmente está vinculado al Bronx. Según un estudio citado por el periódico, el 74 % de sus más de 11,000 habitantes es de origen hispano, principalmente dominicano.

La presencia quisqueyana se manifiesta en los establecimientos comerciales, la gastronomía, la música y el español que domina las conversaciones. El vecindario conserva las características de una comunidad trabajadora donde sus habitantes mantienen estrechos vínculos.

Esa tranquilidad quedó interrumpida cuando agentes del ICE, vestidos de civil y con chalecos de construcción, se acercaron al vehículo de Belgal en la calle West 225th. Durante la intervención, uno de los agentes efectuó siete disparos, uno de los cuales alcanzó al dominicano en el cuello, debajo de la oreja izquierda.

  • El niño, que viajaba en la parte trasera del vehículo, resultó ileso, aunque presenció el violento episodio, quedando «traumatizado», según ha dicho su madre. 

Relatos de una tarde inusual 

El reportaje recoge el testimonio de Ruth Hilario, una comerciante dominicana que escuchó los disparos y los gritos desesperados del herido, quien pedía que lo trasladaran a un hospital.

También relata la experiencia de Randy López, vecino que conocía a Belgal y lo había visto frecuentemente acompañado de su hijo. López aseguró que, después del tiroteo, las autoridades impidieron que los presentes se acercaran al herido, incluida su hermana.

Las autoridades federales sostienen que los agentes dispararon porque consideraron amenazada su seguridad. Belgal, a quien el Gobierno atribuye antecedentes penales, fue hospitalizado y posteriormente trasladado a un centro de detención.

Un juez federal ordenó suspender su deportación mientras se examina una petición judicial presentada por sus abogados.

El incidente provocó manifestaciones contra el ICE y la intervención del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien reclamó al presidente Donald Trump la liberación del dominicano.

Sin embargo, el aspecto más revelador del reportaje es el impacto del tiroteo sobre una comunidad acostumbrada a desenvolverse sin sobresaltos semejantes.

  • Medios neoyorquinos han señalado que este sería el primer tiroteo en el que participan agentes del ICE en la ciudad de Nueva York desde el inicio de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump.

Cierra escuela

El temor llegó hasta los centros educativos. Una escuela cercana al lugar de los disparos permaneció cerrada al día siguiente, mientras numerosas familias expresaban preocupación por la seguridad de sus hijos.

La periodista describe un vecindario que intenta recuperar su rutina, pero cuyos residentes reconocen que algo ha cambiado profundamente.

Ruth Hilario resume ese sentimiento en una frase que sirve de conclusión: «Hay mucho miedo ahora».

Fuente: Edición USA

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