La jurista sudafricana, ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, recibe el reconocimiento en medio de crecientes cuestionamientos al derecho internacional; la Corte Penal Internacional destaca su trayectoria, mientras el Gobierno israelí rechaza la decisión.
Oslo, Noruega. La concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista sudafricana Navi Pillay ha provocado reacciones contrapuestas que reflejan las tensiones internacionales en torno a la defensa de los derechos humanos, la justicia internacional y el conflicto en Oriente Medio. Mientras Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional (CPI) celebraron la distinción, el Gobierno de Israel la cuestionó por considerar que legitima el «odio contra Israel».
Pillay, quien dirigió la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014, recibió la noticia entre aplausos y respondió con una broma dirigida al presidente estadounidense Donald Trump, quien había manifestado públicamente su aspiración de obtener el galardón.
Bromea sobre compartir el premio con Trump
«Si aplauden un poco más fuerte, quizá comparta el premio con Trump», expresó la jurista sudafricana, según una grabación difundida en la red social X por la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, quien presenció el momento en Núremberg, Alemania.
La referencia al mandatario estadounidense introdujo un elemento político en una jornada marcada por los pronunciamientos sobre el papel de los organismos internacionales y la protección de los derechos fundamentales.
Desde Naciones Unidas, la portavoz Shabia Mantoo celebró la decisión del Comité Nobel y destacó su significado para la defensa de los derechos humanos.
«Es maravilloso ver que se le ha concedido este galardón a Navi Pillay. Esto ilustra más que nunca la necesidad y el valor de los derechos humanos», manifestó la representante de la Oficina del Alto Comisionado, institución que la galardonada encabezó durante seis años.
La presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane, también resaltó el significado del reconocimiento en un escenario de cuestionamientos a los mecanismos internacionales de justicia.
«En un momento de grandes desafíos para el orden jurídico internacional y el Estado de derecho, este reconocimiento reviste una importancia especial», declaró Akane mediante un comunicado.
Pillay, nacida en Sudáfrica durante el apartheid, desarrolló una extensa carrera jurídica vinculada a la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación. Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y posteriormente integró la primera composición judicial de la Corte Penal Internacional, antes de asumir la dirección de la oficina de derechos humanos de la ONU.
Investigadora sobre derechos humanos en la Palestina ocupada
Su trayectoria también ha estado vinculada a investigaciones internacionales sobre presuntas violaciones de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, una labor que ha generado fuertes cuestionamientos por parte de las autoridades israelíes.
El Gobierno de Israel rechazó la concesión del Nobel y sostuvo que la distinción legitima el «odio contra Israel», en una reacción que contrasta con las expresiones de reconocimiento de los organismos internacionales.
El premio llega, además, un año después de que el Nobel de la Paz fuera concedido a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado. Posteriormente, Machado entregó su medalla al presidente Trump, a quien consideraba merecedor del reconocimiento. Ese gesto no supuso la transferencia formal del premio, que continuó perteneciendo a la dirigente venezolana.
El Comité Nobel noruego justificó su elección por los esfuerzos de Pillay para promover la paz y el derecho internacional, así como por su contribución al fortalecimiento de las instituciones encargadas de investigar y juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
La decisión también coloca nuevamente bajo atención el informe de la comisión independiente de investigación de Naciones Unidas que presidió Pillay y que en 2025 concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza. Las autoridades israelíes rechazaron esas conclusiones. Se trata de una comisión independiente, por lo que sus determinaciones no constituyen una sentencia judicial ni representan automáticamente la posición institucional de toda la ONU.
El reconocimiento a la jurista de 85 años, quien también participó en la defensa de opositores al apartheid sudafricano, fue anunciado por el Comité Nobel noruego como un respaldo a su trabajo en favor de la justicia internacional. La ceremonia de entrega está prevista para el próximo 10 de diciembre en Oslo.
Fuente: Mundo







