La denuncia de violación de una estudiante de la Universidad de Cornell ha vuelto a poner bajo el foco a las fraternidades universitarias, sus prácticas y los mecanismos de control sobre estas organizaciones, después de que la reapertura de la investigación haya llevado además al nombramiento de una fiscal especial para este caso.
La estudiante, identificada en la demanda como Jane Doe para proteger su identidad, sostiene que fue agredida sexualmente por siete estudiantes de Chi Phi, una fraternidad masculina de Cornell, durante la madrugada del 20 de octubre.
El caso ha reavivado el debate sobre estas organizaciones, que forman una parte importante de la vida universitaria estadounidense, y sobre la legislación estatal sobre la intoxicación voluntaria, que distingue entre el consumo voluntario de sustancias y su administración sin consentimiento en casos de agresión sexual.
¿Qué son las fraternidades?
Las fraternidades son organizaciones estudiantiles, habitualmente masculinas, cuyos miembros participan en actividades sociales, académicas y comunitarias. Muchas cuentan con residencias propias dentro o fuera de los campus y organizan fiestas, actividades y programas para sus miembros.
Las primeras organizaciones universitarias de este tipo surgieron a finales del siglo XVIII. Phi Beta Kappa, fundada en 1776 en el College of William & Mary, es considerada la primera, aunque las fraternidades tal y como se conocen hoy surgieron posteriormente.
Su funcionamiento también ha sido objeto de controversia por prácticas como las novatadas, el consumo de alcohol y los problemas de seguridad asociados a determinadas actividades.
En el caso de Cornell, las novatadas están prohibidas por el código de conducta de la propia universidad, cuya definición actual entró en vigor en 2021 y contempla expresamente el consumo de alcohol o drogas.
La universidad mantiene además un registro público de las organizaciones declaradas responsables de estas prácticas, con infracciones documentadas desde 2004.
Agresiones sexuales en el campus
El grupo de trabajo creado por Cornell para estudiar las agresiones sexuales señaló en marzo de este año que el 52 % de las mujeres vinculadas a fraternidades que respondieron a la encuesta de 2025 dijeron haber sufrido contacto sexual no consentido durante su etapa universitaria, frente al 29 % de las mujeres que no pertenecían a estas organizaciones.
El informe recomendó reforzar la formación sobre consentimiento y prevención de agresiones sexuales entre sus miembros, y mostró además que el 35 % de las mujeres de grado que respondieron dijo haber sufrido contacto sexual no consentido desde su llegada a la universidad, frente al 23 % en 2023.
Y es que la violencia sexual no es un problema raro ni aislado en los campus universitarios, según la Red Nacional contra la Violación, el Abuso y el Incesto (RAINN), que indica además que una de cada seis mujeres de primer año de universidad sufre una agresión sexual.
Además, en las universidades los departamentos de policía de los campus imparten de forma habitual programas oficiales de defensa personal para mujeres, diseñados específicamente para prevenir y responder ante agresiones sexuales e intentos de violación, que también existe en Cornell.
Fraternidades bajo vigilancia
El caso ha puesto también el foco en la responsabilidad de las universidades sobre las fraternidades, organizaciones vinculadas a la vida estudiantil pero que pueden tener una estructura independiente.
Por el momento, la sede de Chi Phi en Cornell fue cerrada por la universidad en 2024 y permanece apartada del campus. La universidad también llevó a cabo una investigación disciplinaria interna que terminó con expulsiones y suspensiones, según documentos de la institución.
El caso de Chi Phi tampoco es un fenómeno aislado en las universidades estadounidenses, donde las fraternidades han afrontado suspensiones, expulsiones y cierres por casos de agresiones sexuales y novatadas.
En 2025, un antiguo estudiante de Dartmouth (New Hampshire) fue condenado a entre 20 y 40 años de prisión por agredir sexualmente a una estudiante en una casa de fraternidad, mientras que en Southern University (Luisiana) un miembro de una fraternidad fue acusado de homicidio involuntario por la muerte de un estudiante durante una novatada.
Fuente: www.diariolibre.com







