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XI Semana de la Energía

El piloto héroe que herido salvó el vuelo de Flydubai

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Smit Machchhar estaba en el suelo. Herido, seguía recibiendo golpes y sentía que el avión descendía. Diecisiete años de vuelo le permitían reconocer lo que ocurría sin necesidad de mirar los instrumentos. El Boeing caía. Detrás de la puerta de la cabina viajaban 174 pasajeros. Para salvarlos, primero tenía que conseguir que alguien entrara.

La puerta estaba cerca. Así lo recordó este viernes desde una cama de hospital, durante una conversación con el primer ministro indio, Narendra Modi. En medio de aquella lucha, cuando sus heridas ya lo habían derribado, el comandante concentró sus fuerzas en abrirla.

  • “Estaba intentando salvar mi propia vida, pero sabía que no podía dejar morir a toda esa gente”.

El vuelo FZ1073 de Flydubai, que había partido de Dubái rumbo a Tel Aviv el miércoles, terminó aterrizando de emergencia en Arabia Saudita. Entre la salida y aquel regreso a tierra, una agresión dentro de la cabina convirtió un trayecto comercial en una lucha colectiva por sobrevivir.

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El peligro estaba al lado

Según los testimonios y las autoridades israelíes, el copiloto apuñaló a Machchhar en un presunto intento de estrellar la aeronave. Las circunstancias siguen bajo investigación. Para el comandante, sin embargo, la urgencia era inmediata: resistir al hombre con quien compartía los mandos y evitar que el avión arrastrara a todos hacia la muerte.

“Había sufrido tantas heridas que me desplomé. En ese momento podía sentir que el avión estaba bajando”, contó.

Once años como comandante habían afinado esa percepción. El cuerpo herido todavía reconocía el comportamiento de la máquina. Machchhar comprendió que debía hacer un último esfuerzo.

“Me seguían golpeando, pero simplemente abrí la puerta y todos entraron”.

Aquella apertura permitió que pasajeros y tripulantes alcanzaran la cabina y enfrentaran al agresor. El hombre que ya no podía sostenerse había conseguido abrirles el camino.

Una caída y muchos gritos

Los registros de seguimiento muestran un descenso vertiginoso, de miles de metros en un intervalo brevísimo. Las cifras difundidas varían según el tramo analizado, pero coinciden en la violencia de la caída. El avión perdió buena parte de su altitud mientras dentro se libraba una pelea por recuperar el control.

Yaniv Hayun, uno de los pasajeros que intervino, relató después que entró y encontró al atacante junto a los controles. Lo sujetó y lo apartó. Luego regresó a los mandos y tiró de ellos hacia atrás, una maniobra que, según explicó, conocía por programas televisivos sobre accidentes aéreos.

Tzvika Manes, otro de los hombres que acudieron, recordó a sus hijas gritando que no querían morir. Primero sacó a una de ellas del baño; después fue a ayudar. En aquellos minutos, proteger a la propia familia significaba también salvar el avión entero.

La resistencia iniciada por Machchhar se había multiplicado. Unos sujetaban al presunto agresor. Otros auxiliaban al comandante. Otros intentaban detener el descenso.

Salvar al hombre que los salvó

El dentista israelí Shota Musayev acudió al escuchar los gritos. Según declaró a The Times of Israel, encontró al piloto con una hemorragia abundante, especialmente en la cabeza, y le prestó asistencia para detenerla y estabilizarlo.

Mientras los pasajeros contenían al atacante, otros pilotos de Flydubai que viajaban a bordo asumieron los mandos. La compañía confirmó que miembros de su tripulación aseguraron la aeronave, la desviaron y consiguieron aterrizarla. El destino pasó a ser Tabuk, en el noroeste de Arabia Saudita.

El avión llegó a tierra. Los pasajeros estaban a salvo. Machchhar recibió atención médica y posteriormente fue trasladado a Abu Dabi.

Durante la pelea, contó, había recitado una oración dedicada a Hanuman, la divinidad hindú que simboliza fuerza, valor y devoción.

  • “Sé que Dios en persona me salvó”.

El héroe también llora

Este viernes, el comandante apareció ante Modi con la cabeza y las manos vendadas, una sonda en la nariz y lágrimas que interrumpían su relato. Después de resistir en la cabina, lloraba al reconstruirla desde el hospital.

Sus amigos y vecinos lo describen como un hombre amable, servicial, siempre sonriente. Antes de incorporarse a Flydubai había trabajado once años en SpiceJet. Ahora su nombre circula entre homenajes y colectas, mientras India e Israel celebran su coraje.

Emiratos Árabes Unidos investiga lo ocurrido. El asesor presidencial Anwar Gargash lo calificó de acto terrorista; Netanyahu advirtió que cualquier eventual instigador pagará un precio muy alto. Las responsabilidades deberán esclarecerse.

La acción decisiva ya tiene, en cambio, protagonista y testimonio: un piloto derribado que reconoció la caída del avión y se negó a abandonar a quienes llevaba detrás. Antes de los homenajes, antes de las palabras de los gobernantes, estuvo aquella puerta. Smit Machchhar consiguió abrirla cuando todavía lo golpeaban. Por ella entraron quienes ayudaron a que todos regresaran.

Fuente: www.diariolibre.com

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