En los últimos años hemos visto una importante evolución en la filosofía que hay que seguir a la hora de salir a caminar. Pero en lugar de centrarse únicamente en esta variable, hay que tener en cuenta otras muchas, como el estilo de vida en general, como por ejemplo la que vemos en las famosas «zonas azules» donde la longevidad se dispara junto a una muy buena calidad de vida.
Las zonas azules las encontramos en lugares como Okinawa en Japón o Cerdeña en Italia, y se han popularizado como el santo grial de la longevidad. Y aunque seguimos tratando de averiguar el por qué ocurre este fenómeno tan peculiar, uno de los factores puede ser el hecho de pasear religiosamente durante dos o tres horas diarias.
Y aquí una revisión reciente analizó 18 estudios que se hicieron sobre las personas mayores de 80 años que viven en estas regiones. El resultado apuntó a que la actividad física predominante no era «salir a pasear» sin más, sino el trabajo agrícola y las tareas integradas en su vida cotidiana. Pero no debemos quedarnos únicamente con este punto, porque los propios investigadores advierten que es imposible concluir que solo esa actividad explique su inusual longevidad.
No es solo caminar. Con esto vemos que la actividad física estrella que hay que seguir no es solo dar los 10.000 pasos al día, que han quedado en entredicho en muchas ocasiones, sino el estar moviéndose todo el día. Por ejemplo, en un metanálisis con 36.383 participantes se vio que cuanta más actividad se haga, incluso ligera, se asocia a una menor mortalidad.
El problema está en salir a andar una hora al día y después pasar el resto de horas sentado en un sillón viendo la televisión. Puesto que aquí sí que tenemos un problema importante a la hora de no tener una buena calidad de vida en la tercera edad.
Lo que recomienda la OMS no se centra en ningún momento tampoco en hacer en un momento puntual del día un poco de actividad física, sino que la alarga en el tiempo con 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o hasta 150 minutos de actividad vigorosa. Pero esto es algo que se puede llevar al siguiente nivel manteniendo una actividad diaria continua, subiendo escaleras, intentando ir a los sitios andando o incluso haciendo las tareas en casa.
No hay que dejar el músculo. Aunque nos centramos en «movimiento» en general, no hay que desprestigiar ni mucho menos el trabajo que se haga de manera puntual varias veces a la semana en el gimnasio. Y es que desarrollar el músculo, indiferentemente de la edad, es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta si queremos mantener una buena salud a largo plazo.
Y aquí no hablamos de algo puramente estético, sino que está directamente relacionado el desarrollo de la masa muscular con una protección de nuestro sistema nervioso central, pero también evita situaciones que pueden acortar la vida como por ejemplo una rotura de cadera a consecuencia de una caída.
Fuente: www.xataka.com