China ha desarrollado una estrategia internacional para ampliar su influencia sobre los medios de comunicación y promover su narrativa oficial mediante acuerdos de contenido, financiación, programas de formación y presiones sobre periodistas, según un informe publicado este lunes por Reporteros Sin Fronteras (RSF).
El informe, titulado ‘The Propaganda Monitor‘, sostiene que desde la llegada al poder de Xi Jinping, en 2013, las autoridades chinas han tratado de extender fuera de sus fronteras un modelo de control de la información que limita el periodismo independiente y favorece los contenidos alineados con los intereses de Pekín.
La estrategia, según RSF, combina la expansión internacional de los medios estatales chinos con acuerdos con medios locales, viajes financiados para periodistas, apoyo económico y material a empresas de comunicación y campañas de presión contra profesionales que investigan cuestiones sensibles para el Gobierno chino.
RSF señala que medios estatales como CGTN y Xinhua, presentes en numerosos países, forman parte de una estructura supervisada por el aparato de propaganda del Partido Comunista Chino, y afirma además que Pekín utiliza medios de la diáspora china y redes sociales para ampliar el alcance de sus mensajes.
Entre las prácticas identificadas figura la cesión de contenidos a medios extranjeros, que posteriormente pueden ser publicados bajo una apariencia de información independiente, y cita casos en Alemania y otros países como ejemplos de esta estrategia.
El informe también documenta el uso de financiación y equipamiento para medios locales a cambio de una cobertura favorable a los intereses chinos, así como la utilización de embajadas y diplomáticos para presionar a periodistas extranjeros.
Datos personales
RSF menciona casos en Filipinas y Dinamarca en los que, según la organización, se divulgaron datos personales de periodistas que investigaban la influencia de Pekín.
Otra de las herramientas señaladas son los programas de formación y los viajes financiados a China para periodistas extranjeros. La organización con sede en París sostiene que estas iniciativas buscan familiarizar a los profesionales con la narrativa oficial china y cita experiencias en países como Argentina y Fiyi.
También alerta sobre una creciente represión transnacional, que, según su informe, afecta a periodistas y medios de la diáspora, incluidos profesionales uigures y hongkoneses residentes en Estados Unidos y Reino Unido.
El informe señala asimismo el creciente recurso a creadores de contenido y personas influyentes en YouTube y TikTok. Según RSF, instituciones vinculadas al Estado chino organizan viajes patrocinados y programas dirigidos a estos creadores para ampliar la difusión de los mensajes oficiales entre audiencias más jóvenes.
Identifica además inversiones publicitarias y operaciones en redes sociales destinadas a promover determinados contenidos. Entre los casos citados figura Taiwán, donde afirma haber detectado inversiones para impulsar contenidos en redes sociales que considera desinformativos.
El informe sostiene que China también coopera con otros gobiernos autoritarios en el ámbito de la información y destaca, en particular, la difusión por medios estatales chinos de contenidos procedentes de medios estatales rusos como Sputnik y RT, incluidos materiales relacionados con la invasión rusa de Ucrania.
RSF afirma que China mantiene detenidos actualmente a 120 profesionales de la información, lo que, según la organización, convierte al país en la mayor cárcel del mundo para periodistas.
El informe constituye la segunda entrega de ‘The Propaganda Monitor‘, un proyecto de RSF dedicado a investigar las estrategias de propaganda a escala internacional, después de una primera edición centrada en Rusia.
China ocupa el puesto 178 de 180 países y territorios en la clasificación mundial de la libertad de prensa 2026 de RSF.
Fuente: www.diariolibre.com