Sacerdote explica por qué lloró durante la consagración en video viral

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Un sacerdote de Minnesota (Estados Unidos), el P. Brent Bowman, se muestra visiblemente conmovido durante la consagración en una Misa escolar por la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre de 2026. | Crédito: ChurchPop/Captura de pantalla.

Un video de un sacerdote rompiendo en llanto y teniendo dificultades para elevar el cáliz sobre su cabeza mientras pronunciaba las palabras de la consagración durante la Misa se difundió esta semana por las redes sociales, lo que llevó al sacerdote a emitir una declaración a través de su diócesis.

“Tomen todos y beban de él, porque este es el cáliz…”, rezó el P. Brent Bowman ante el altar, seguido de una pausa de seis segundos, mientras celebraba la Misa por la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz en St. Gabriel the Archangel Catholic Church, en Hopkins, Minnesota (Estados Unidos), el 14 de septiembre.

Continuó la plegaria de consagración entre lágrimas y luego sollozó durante casi un minuto ante el altar, mientras tenía dificultades para elevar el cáliz. Siguió llorando mientras lo elevaba y continuaba entre lágrimas cuando se arrodilló ante la Sangre de Cristo después de la consagración.

La reacción emocional de Bowman ante la consagración quedó registrada en video porque la parroquia transmite sus Misas diarias en vivo por YouTube, y las imágenes se difundieron por las redes sociales, donde muchos espectadores se preguntaron qué había provocado aquella reacción.

En su declaración, explicó que no presenció lo que la Iglesia considera un “milagro eucarístico”, como cuando la apariencia del pan y del vino parece cambiar de algún modo junto con la sustancia. Más bien, dijo: “Tuve una experiencia espiritual privada” durante la Misa.

“Durante la oración de consagración sobre el vino en el altar, mientras pronunciaba las palabras, recibí lo que considero que fue un conocimiento interior del poder de esas palabras que estaban siendo pronunciadas y de la realidad de su efecto, hasta el punto de que tuve dificultades para hablar”, afirmó Bowman en su declaración.

“Con cada palabra, me sentía físicamente más sobrecogido, como puede verse en el video”, señaló. “Al mismo tiempo, recibí un conocimiento sensible del peso del poder de Dios descendiendo sobre el altar, y sentí el peso de la presencia sustancial de Jesús en el cáliz que tenía en mis manos”.

“El cáliz se volvió demasiado pesado para sostenerlo, mientras sentía que era atraído hacia abajo para descansar sobre el altar”, afirmó Bowman. “Sentí mis manos fijas al cáliz de la Preciosísima Sangre y físicamente no podía moverlo. Al intentar elevar la Preciosísima Sangre, algo que durante un tiempo no pude hacer, creo que recibí la gracia de comprender más profundamente el carácter agridulce de la Pasión de Nuestro Señor y cuánta sangre derramó Cristo por el inmenso peso de todos nuestros pecados”.

“Creo que experimenté ese peso en el cáliz”, dijo. “Esta experiencia espiritual me sobrecogió emocional y físicamente, como resulta evidente en la grabación de la Misa”.

Bowman señaló que las experiencias espirituales son “dones completamente inmerecidos y signos del amor abundante de Dios por todo su pueblo”, pero “no necesariamente signos de la santidad de una persona”.

“Rezo para que este breve testimonio mueva todos nuestros corazones a contemplar más profundamente los misterios de la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía y de la Preciosísima Sangre”, afirmó.

Aunque Bowman no experimentó un “milagro eucarístico” en el sentido de que el pan o el vino cambiaran de apariencia, Dios realiza un milagro en cada Misa durante la consagración, conocido como transubstanciación.

Cuando el sacerdote consagra la Eucaristía, la “sustancia” del pan y del vino no permanece, sino que el pan y el vino se transubstancian en el verdadero cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo, aunque mantienen la apariencia física y la estructura química del pan y del vino.

“La presencia del verdadero cuerpo y sangre de Cristo en este sacramento no puede ser percibida por los sentidos ni por el entendimiento, sino únicamente por la fe, que descansa en la autoridad divina”, escribió Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica.

San Cirilo de Alejandría, patriarca y doctor de la Iglesia, escribió sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía en un sermón sobre la Última Cena, redactado a comienzos del siglo V: “No dudes de que esto es verdad, puesto que Él mismo dice claramente: ‘Este es mi cuerpo’ [y] ‘Esta es mi sangre’, sino que recibe más bien con fe la palabra del Salvador; porque Él, siendo la Verdad, no puede mentir”.

“Porque las palabras de Dios son, por supuesto, verdaderas y de ningún modo pueden ser falsas: pues aunque no comprendamos de qué manera Dios realiza obras como estas, Él mismo conoce el modo de sus obras”, escribió Cirilo.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

Fuente: www.aciprensa.com