Esmeralda Damiano cruzó el Atlántico para encontrar su bandera

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Esmeralda Damiano nació en Suiza (en 2003), creció hablando español, italiano, alemán e inglés y estudió administración de empresas. Pudo haber construido su vida en el judo alrededor de su identidad helvética o quizás de la italiana, pero eligió defender la bandera dominicana.

Hija de Silvio Damiano, italiano, y Ramona Guerrero, dominicana, en esa mezcla familiar está buena parte de la explicación de quién es hoy.

Trayectoria deportiva

Empezó a entrenar judo a los siete años y, al terminar la primaria, ya sabía que la disciplina iba a ser parte de su vida por mucho tiempo.

Sin embargo, mientras atravesaba un período de menor interés por el judo, el entrenador Wander Mateo la conoció en Valencia (España) y allí la convenció de unirse al proyecto nacional. El pasado 26 de julio, le dio a la República Dominicana su primer oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (-70 kilogramos).

Terminado el proceso de descanso, ya se entrena para completar su primer ciclo olímpico, uno que aspire la lleve hasta Los Ángeles 2028.

“No me arrepiento ni un segundo”, dijo al ser consultada sobre la decisión de instalarse en el país. Su hogar es el Albergue Olímpico, donde comparte la cotidianidad con otros atletas.

Cuando no está sometida al riguroso programa de entrenamiento para mantenerse dentro del peso de su categoría, la llamada “bandera dominicana” -arroz, habichuelas y carne- forma parte de su alimentación, incluso desde cuando vivía en Europa.

Es decir, la bandera que hoy defiende en una competencia internacional ya estaba presente en su vida mucho antes de llegar a la isla.

Es loca con un buen picapollo, y tampoco le hace el feo a unos plátanos fritos con salami.

Integración social

Pero si hay un plato que ocupa un lugar especial en su corazón, es la pasta de su madre, «la pasta de mi mamá es la mejor que me he comido en mi vida”.

Es miembro de la Policía Nacional

También decidió incorporarse a la Policía Nacional y formar parte del equipo de judo de la institución, que participa en los Juegos Deportivos Militares.

Fue su manera de integrarse no solamente al deporte dominicano, sino también a la sociedad que había decidido convertir en su nuevo hogar.

Un mensaje a la juventud

Su mensaje a la juventud, es que lo importante es tener las metas claras, que van a haber caídas, de los cuales hay que aprender para seguir adelante, «si uno no trabaja con corazón, no se va a lograr.»

  

Fuente: www.diariolibre.com