La fase «franquista» de la Europa norte: la sequía extrema les ha llevado a preguntarse por qué no tienen todos los pantanos qu…

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La fase "franquista" de la Europa norte: la sequía extrema les ha llevado a preguntarse por qué no tienen todos los pantanos que necesitan

Durante más de cien años, los españoles hemos estado enfermizamente obsesionados con los pantanos. Desde que 1902 se aprobara el Plan General de Canales de Riego y en el 33 el Plan Nacional de Obras Hidráulicas, el país ha construido presas y más presas hasta convertirse en el quinto país del mundo en número de embalses y el primero de la UE. El franquismo, de hecho, está indeleblemente unido a ello.

Durante ese siglo, Europa nos miró con condescendencia. «Esos españoles y su incomprensible fijación por cementar todos los ríos del país», parecían cuando no les mirábamos. Lo que no sabían era que pronto la iban a comprender. Y de la peor manera posible. 

El julio más seco en 190 años. Según la Environment Agency británica, el Reino Unido cerró el mes de julio con el 10% de la precipitación media 1991-2020 en Inglaterra. De hecho, si nos fijamos en el sureste las lluvias no alcanzaron el 1%. Zonas como Hampshire, la Isla de Wight o el oeste de Sussex encadenaron 59 días sin lluvia. 59 días en un país que siempre ha hehco gala de que llueve (casi) todos los días. 

En agosto, la cosa no ha mejorado mucho: hasta el día 13, cayeron 4 mm, el 6% de lo normal.

El resultado es un 71% del territorio de Inglaterra con problemas, 45 millones de personas en zonas oficialmente ‘en sequía’; de los cuales, 27 están bajo la prohibición temporal de uso de mangueras. Los embalses británicos están ya trece puntos y ocho décimas por debajo de su media. Y siguen bajando.

Evidentemente no es un problema solo británico. Irlanda aprobó el 24 de julio la orden nacional de conservación de agua más amplia de la Historia, Flandes lleva en código naranja desde el 16 del mismo mes, el Rin marcó el 6 de agosto el caudal más bajo para esta época del año desde 1901 y Países Bajos ya está controlando la masa de agua dulce

En Francia, el 43% de las estaciones de la red ONDE registraba cursos secos o interrumpidos en la que ya es la peor situación fluvial desde que existe la red. No obstante, en Inglaterra el problema es más serio por un motivo muy concreto.

Llevan 34 años sin construir un embalse. El último grande fue Carsington en 1992. Posteriormente, solos e ha puesto en servicio el diminuto pantano de Banbury en 2012. Y eso explica por qué la capacidad de embalsado por habitante alcanzó su cenit en los años 80: desde entonces la población ha crecido bastante y los pantanos no han hecho más que colmatarse.

Y es especialmente sangrante porque no es un problema nuevo. Durante los últimos años el reparto estacional de lluvias en Inglaterra ha ido cambiando de forma cada vez más pronunciada. Y, sin embargo, (justificadamente o no) embalses como el Abingdon han sido rechazados uno detrás de otro

Las cosas están cambiando muy rápido. El ejemplo más obvio es el del boom de la evaporación: la subida de las temperaturas medias ha hecho que la evapotranspiración potencial extrema sea hoy 80 veces más probable y un 7% más intensa. Independentemente de que llueva más o menos, el sistema pierde más. Mucha más. 

Por si fuera poco, los sistemas de distribución son un desastre. Las compañías pierden entre 2.870 y 2.967 millones de litros al día solo por problemas de las canalizaciones, en torno al 19% del agua distribuida. Y, bueno, solo el 62,7% de las casas tienen contador en Inglaterra (pese a saber que las casas con contador gastan en torno a 122 litros por persona frente a 177 litros en las casas sin él).

Esto ha empezado a cambiar… En mayo de 2025 Londres declaró de interés nacional los embalses de Fens y Lincolnshire (55 hm³ cada uno) sacando la decisión de manos de los ayuntamientos. De hecho, el Tribunal SUperior reactivo la presa de Abington el año pasado. Ahora mismo hay un plan encima de la mesa para tener nueve pantanos más antes de 2050.

El problema es que es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Galicia también lleva años coqueteando con la idea de ampliar sus embalse y, pese a la experiencia del país, no consigue llevarlo para adelante. En el mundo de hoy, como nos recuerdan los desplazamientos forzados del siglo pasado, los costos políticos son mucho más grandes de lo que eran. 

Una vez más, el cambio climático nos enfrenta al enorme problema institucional de cómo tomar las medidas necesarias si la sociedad no está preparada para asumir las consecuencias de tomarlas. Veremos como lo hace Europa, será digno de estudiarse con detalle.

Imagen | National Trust

Fuente: www.xataka.com