Bedran Günes atendía la caja de su tienda en Berlín cuando entraron dos agentes. Revisaron sus latas de sopa, sus especias y su pan. A continuación, le pusieron una multa de 2.500 euros. Su delito: vender alimentos no perecederos, pero sobre todo, hacerlo en domingo incumpliendo la norma de 1919 recogida en la Constitución de Alemania que prohíbe abrir en domingo. «Sonntagsruhe», lo llaman.
Günes reconocía al Wall Street Journal que sigue haciéndolo. «de lo contrario, mi negocio quebraría», aseguraba el propietario de la tienda de comestibles. Calcula que hasta el 40% de sus ventas las hace justo ese día.
Un descanso que viene de 1919. La norma que multó a Günes por trabajar en domingo tiene más de un siglo. Nació en la Constitución de Weimar proclamada en 1919, que hoy sigue vigente en el artículo 140 de la Ley Fundamental alemana. El texto señala la protección del domingo «como días de descanso y reflexión espiritual».
Desde entonces, los domingos en Alemania solo abren bares, restaurantes y gasolineras con un estrico permiso gubernamental. Los súper solo pueden vender pan, bebida, tabaco o alimentos para llevar que se puedan comer en la calle o de pie (comida callejera, etc.). Cualquier otra actividad comercial queda prohibida hasta el lunes.
El plan de Merz. El gobierno de Alemania está lidiando con una economía estancada desde 2019 que no da signos de recuperación y su principal industria haciendo aguas. El canciller Friedrich Merz no está dispuesto a tirar la toalla, así que está aplicando un plan intensivo de reformas para reactivar la economía alemana.
El gobierno alemán ya ha tocado las bajas médicas, las pensiones, la jornada laboral, y ahora plantea que el comercio minorista pueda abrir también los domingos para alargar el horario de apertura para salvar su economía.
Posiciones encontradas. El cambio, está previsto para enero de 2027, y la medida ya ha encontrado adeptos y opositores. Los sindicatos lo ven un ataque a los derechos laborales. A ellos se les han sumado algunos comerciantes que aseguran que «nos cuesta encontrar empleados que estén dispuestos a trabajar todos los sábados, así que ¿cómo íbamos a encontrar empleados para trabajar los domingos?», declaraba Catrin Schulz, una óptica de Berlín al británico The Telegraph.
Además, los comerciantes señalan que sus clientes ya compra por internet los domingos de todas formas, por lo que la productividad del comercio (más allá de la restauración) no decae durante el domingo.
Los números que mueven el debate. El sector minorista alemán está acusando la crisis. Ha perdido 60.000 empleos desde 2022 y más de 50.000 tiendas han cerrado en los últimos cinco años, según su propia patronal. Mientras, el desempleo del país supera los tres millones de personas, algo que no pasaba desde hace más de una década.
Una encuesta de YouGov publicada recientemente revela que el 43% de los alemanes apoyaría abrir más los domingos. Hace solo un año, ese apoyo rondaba el 34%. La mitad del país sigue en contra, pero la resistencia se agrieta poco a poco, sobre todo entre los más jóvenes.
Imagen | Unsplash (Gonzalo Leon Jasin, Tim Mossholder)
Fuente: www.xataka.com