En la ciudad de Shenzhen, China ha puesto en marcha un impresionante clúster de IA con 14.000 petaflops, utilizando exclusivamente chips Huawei Ascend 910C. Este hito tecnológico representa un avance significativo, pero también revela una realidad preocupante.
El nuevo centro de computación en Shenzhen se presenta como un logro de soberanía tecnológica, sin embargo, su capacidad apenas alcanza el 1% del mayor centro de datos en operación en Estados Unidos. Esta brecha no se debe a la falta de ambición, capital o energía en China, sino a las limitaciones en la fabricación de chips.
Las restricciones impuestas por Trump han obligado a China a acelerar su propio ecosistema de semiconductores, dando lugar al desarrollo del chip Ascend 910C de Huawei. A pesar de sus capacidades, la producción en volumen sigue siendo un desafío.
El futuro de China en la industria de semiconductores y tecnología dependerá de su capacidad para cerrar esta brecha y superar las sanciones occidentales. Mientras tanto, en Shenzhen, celebran un logro relevante, aunque reconocen que en comparación con Silicon Valley, siguen un paso por detrás.
Source: www.xataka.com