Cuando el fanático de los ultrarricos Mets apunta al principal responsable de las debacles de las últimas dos temporadas el primer nombre que sientan en el paredón no es el de Juan Soto, Francisco Lindor o Carlos Mendoza. La diana es David Stearns, el jefe de operaciones de béisbol desde finales de 2023.
Cuando el seguidor de los modestos Brewers hace el balance sobre cómo se construyó este plantel que volverá a la Serie Mundial 44 años después sabe que el arquitecto de este proyecto fue Stearns, un proceso que comenzó en 2015, cuando tenía solo 30 años, y dejó volando alto al moverse a Flushing.
El encargado de operaciones no juega, pero es el encargado de poner las piezas y lleva casi un siglo con un protagonismo compartido con los atletas. Se le exige dotes avanzados de administrador, negociador, contador, reclutador de recursos humanos, psicólogo, comunicador y hasta paterno.
Es la persona de confianza del dueño, la que debate a diario con el dirigente el roster, alineación y estrategias, el máximo ejecutivo que habla con la prensa para dar las buenas y malas noticias.
Imposible mencionar el impacto de Jackie Robinson y dejar fuera de la ecuación al GM Branch Rickey (Dodgers), del efecto Moneyball con Billy Beane (Atléticos) o de Pat Riley para armar ese Big Three de LeBron James que hizo campeón al Heat.
Arquitectura total
Stearns colocó las columnas, las paredes y el techo del plantel que dirige Pat Murphy: consiguió a Crhistian Yelich en cambio desde Miami (2018) y a Wilson Contreras (2022) de Atlanta, seleccionó en el Draft al motor defensivo/ofensivo del cuadro Brice Turang (2018), autorizó la firma millonaria en Venezuela del fenómeno Jackson Chourio (2021) y eligió al as del pitcheo Jacob Misiorowski (2022), además de ejecutar la estrategia de canjear piezas costosas antes de que expiraran sus contratos, como el cerrador Josh Hader (2022).
Esa pericia fue la que sedujo a Steve Cohen para llevar al Citi Field al egresado de Harvard, que aprendió de gerencia beisbolera en su paso por Indios y Astros. En los Mets todavía no despega.
No sería el primer ejecutivo que hace de trizas corazones y que cuando tiene presupuesto abierto le cuesta. Chaim Bloom forjó una imagen de genio en los modestos Rays, pero cuando llegó a un mercado grande como Boston tropezó. Ahora tiene otra oportunidad y saca notas altas con los Cardenales.
Andrew Friedman sí ha acertado. Diseñó esa escuela de los Rays y en los Dodgers ha logrado tres coronas de Serie Mundial.
Fuente: Deportes






