La apuesta de Donald Trump por un candidato cuestionado, las redadas migratorias y el descontento con sus políticas económicas ponen contra las cuerdas el dominio republicano en Texas, su histórico bastión, donde una nueva generación de demócratas busca convertir el malestar en votos.
James Talarico, exmaestro y legislador estatal de 37 años, es el candidato de los demócratas a uno de los dos escaños en el Senado de este estado del sur estadounidense. Con un discurso que combina la fe cristiana y críticas a las desigualdades económicas, se ha convertido en un desafío para los republicanos.
Los demócratas no ganan unas elecciones estatales desde 1994 en Texas, un estado tradicionalmente conservador, petrolero, ganadero y defensor del libre porte de armas. Trump arrolló con casi 14 puntos de diferencia en las presidenciales.
En las elecciones legislativas de mitad de mandato, los republicanos defenderán la gobernación y un escaño en el Senado de Estados Unidos, entre otros cargos.
El seminarista presbiteriano, que se toma con humor el apodo de «Talafriki» de sus adversarios, defiende la industria petrolera y busca atraer a independientes y republicanos descontentos con Trump.
«Siempre pondré a Texas por encima de cualquier partido político», ha dicho. «Estoy cansado de que nos dividan entre izquierda y derecha«.
En la contienda, la administración Trump amplificó un bulo según el cual Talarico había sido internado en una clínica psiquiátrica de Ohio, que negó haberlo tratado. Talarico dijo que se recuperaba de una gripe en Austin.
Encuestas de octubre muestran una leve ventaja, dentro del margen de error, de Talarico respecto al republicano Ken Paxton, fiscal general de Texas y aliado de Trump.
«No permitiré que mi legado de tener el mayor número de votos en la historia de Texas se vea empañado o destruido», dijo Trump en un mitin en San Antonio, donde reconoció que perder el escaño en Texas les complicaría mantener la mayoría en el Senado.
Paxton, una mochila pesada
«Voy a ser honesto, no creo que [Paxton] sea el mejor representante que tenemos», dijo Mark Aponte, de 58 años, quien se acercó a San Antonio para ver a Trump.
Trump respaldó a Paxton para el Senado frente al legislador John Cornyn, quien advirtió en septiembre que «nominar a un candidato con problemas» los colocaba en riesgo.
En 2023, Paxton salió airoso de un juicio político por corrupción y abuso de poder en el Congreso de Texas. Dan Cogdell, uno de sus abogados en el caso, apoya ahora a Talarico.
Un sondeo de Texas Public Opinion Research atribuye el apoyo a Talarico a su cercanía con la gente común, credibilidad y promesa de cambio, frente a las controversias de Paxton.
El Wall Street Journal informó que Paxton celebró la entrada del año en Dubái junto a dos estadounidenses acusados de fraude sanitario.
En una grabación difundida por The New York Times, Paxton dice que sus números cayeron después de una convención republicana en Dallas donde Trump fue la estrella.
Autoproclamado defensor de los valores cristianos, un escándalo de adulterio llevó a su esposa a solicitar el divorcio.
Redadas, economía, voto latino
En Trump ganó terreno entre los votantes latinos, incluidos los de Texas, fronterizo con México. Benny Meléndez, empresario de la construcción e hijo de inmigrantes, lo apoyó, pero ahora critica las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que, según dice, han golpeado su negocio.
«Se cortó a la mitad mi trabajo, mi ganancia, mis trabajadores (…) Me mortifica todo el miedo y las separaciones de familia, las muertes en las calles, el acoso que tenemos», dijo a la AFP.
Asociaciones ganaderas de Texas, Kansas y Oklahoma advirtieron que el ICE disuade a trabajadores, con consecuencias en la cadena de suministro en los precios.
Las preocupaciones económicas erosionan el apoyo al gobernador tejano, el republicano Greg Abbott, quien se enfrenta a la demócrata Gina Hinojosa, legisladora estatal criada en una familia de tradición católica mexicana.
«No les pido a los votantes que confíen en los demócratas. Ya es bastante difícil que confíen en mí», ha dicho la abogada de 52 años.
Un sondeo de mayo de la organización civil UnidosUS reveló que Trump perderá un 20% del apoyo que recibió de los latinos de Texas.
«No voté por Trump porque lo quiera. (…) Voté por Trump para castigar a Biden. Y por la misma razón que voy a votar por el demócrata es para castigar a Trump«, argumentó Meléndez.
Fuente: Edición USA






