Última hora
Publicidad
XI Semana de la Energía

Sequía en San Juan y su efecto en la producción de habichuelas

La prolongación de los períodos de sequía y el aumento de las temperaturas podrían afectar la producción de habichuelas en la provincia San Juan, al extender la falta de agua hasta la etapa de fructificación del cultivo, reducir su rendimiento y favorecer la aparición de plagas, advirtió el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el…

Sequía en San Juan y su efecto en la producción de habichuelas
Publicidad
Publicidad

La prolongación de los períodos de sequía y el aumento de las temperaturas podrían afectar la producción de habichuelas en la provincia San Juan, al extender la falta de agua hasta la etapa de fructificación del cultivo, reducir su rendimiento y favorecer la aparición de plagas, advirtió el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig.

El funcionario explicó que, actualmente, la sequía amenaza a este cultivo principalmente durante su fase de crecimiento, entre abril y mayo de cada año. Sin embargo, las proyecciones climáticas indican que ese período seco podría prolongarse hasta julio, afectando también la fructificación y aumentando la incidencia de la mosca blanca, lo que provocaría mayores pérdidas a los productores.

De acuerdo a un comunicado del Consejo, Puig destacó el impacto de esta amenaza para la seguridad alimentaria nacional, debido a que San Juan y el Suroeste concentran, en promedio, el 60 % del área sembrada de habichuelas en el país, mientras que la provincia produce cerca del 80 % de las semillas utilizadas para cultivar ese rubro.

Publicidad
Publicidad

«San Juan es el granero del Sur, y lo que ocurra con el agua en este valle se sentirá en la mesa de todos los dominicanos. Con El Niño provocando temperaturas récord y menos lluvias sobre el país, en San Juan se juega una parte importante de la seguridad alimentaria nacional«, manifestó. 

Infografía

Max Puig durante ponencia organizada por el Viceministerio de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura. (CEDIDA PORCNCCMC)

Las advertencias del funcionario se sustentan en el estudio Adapt’Action, desarrollado por el CNCCMC con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) entre 2019 y 2022, que identificó seis sistemas de producción agrícola prioritarios para la adaptación al cambio climático, entre ellos el cultivo de habichuelas en San Juan.

De acuerdo con el Plan de Acción de Adaptación elaborado a partir de ese estudio, bajo un escenario futuro de altas emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura promedio mensual en San Juan podría aumentar del rango actual de 21 a 24 grados Celsius a uno de 24 a 27 grados hacia 2050.

Asimismo, los Escenarios de Cambio Climático de la República Dominicana, elaborados por el consorcio del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC) y Energeia Network, proyectan para San Juan una reducción de las lluvias de entre un 26 % y un 32 % y un incremento de la temperatura máxima de entre 2.9 y 3.6 grados Celsius hacia finales de siglo, bajo un escenario de altas emisiones.

Puig aclaró que la magnitud de estas variaciones dependerá del comportamiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que, en un escenario de bajas emisiones, la disminución de las precipitaciones se limitaría a entre un 4 % y un 9 %.

«Cuando sube la temperatura, aumenta la evapotranspiración y los cultivos demandan más agua. Por eso una reducción moderada de las lluvias puede traducirse en una pérdida mucho mayor del agua que los productores tienen disponible», explicó. 

Sequía en 2027

Las declaraciones fueron ofrecidas durante la ponencia Cambio Climático: Situación Actual y Escenarios Futuros en la Región y Zonas de Mayor Vulnerabilidad, organizada por el Viceministerio de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, en la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en San Juan de la Maguana.

Durante su intervención, Puig llamó a continuar adoptando medidas para reducir la vulnerabilidad de los agricultores y ganaderos de San Juan y de la región Sur frente a las olas de calor intenso y la posible sequía que afectaría al país hasta principios de 2027.

Recordó que, según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el pasado 3 de septiembre, el fenómeno de El Niño alcanzaría una alta intensidad a finales de 2026 y se extendería hasta febrero de 2027.

Asimismo, señaló que el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) prevé lluvias deficitarias durante el segundo semestre del año, lo que incrementaría el riesgo de sequía meteorológica.

San Juan registra señales de estrés hídrico

El vicepresidente ejecutivo del CNCCMC indicó que la provincia ya presenta señales de estrés hídrico, reflejadas en los registros recientes de precipitaciones.

Entre el 11 y el 20 de febrero de 2026, la estación meteorológica de Arroyo Loro, en San Juan de la Maguana, registró apenas 0.2 milímetros de lluvia, uno de los valores más bajos entre las estaciones reportadas por el Indomet durante ese período.

Mientras tanto, la precipitación acumulada en la Regional Agropecuaria Suroeste fue de 42.7 milímetros.

Los registros del Ministerio de Agricultura también evidencian una marcada variabilidad en las precipitaciones de la estación de Arroyo Loro.

Frente a una normal climática de 938.7 milímetros anuales, en 2021 las lluvias estuvieron un 27.1 % por debajo de lo habitual. En 2022 y 2023 superaron ese promedio en un 6.9 % y un 5.6 %, respectivamente, mientras que en 2024 volvieron a presentar un déficit de 4.55 %.

La disponibilidad de agua preocupa a los pequeños productores

Puig advirtió que los pequeños agricultores son especialmente vulnerables a la disminución de las reservas de agua, debido a sus limitaciones para almacenar el recurso, acceder a financiamiento y asegurar sus cosechas.

En ese contexto, destacó la importancia de la presa de Sabaneta, ubicada en la región hidrográfica del Yaque del Sur y gestionada por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) para el abastecimiento de agua, el riego agrícola y la generación eléctrica.

«El pequeño productor es el primero en sufrir cualquier baja en el nivel de agua de Sabaneta, porque es imposible tener reservas, es difícil acceder al crédito y casi nunca puede asegurar sus cosechas. Por eso el ahorro de agua en los próximos meses es decisivo para proteger su capacidad de producir y, con ello, proteger la alimentación de la población y la estabilidad económica y social de todo el país», señaló.

El funcionario valoró las inversiones destinadas a mejorar los sistemas de riego de la provincia, entre ellas el proyecto del Indrhi para modernizar las infraestructuras de Guanito-San Juan, San Juan-Jínova y Hato del Padre.

La iniciativa impactará unas 84,000 tareas de tierra y beneficiará a 1,496 productores, mediante la intervención de 63.4 kilómetros de infraestructura hidráulica. Para los estudios y el diseño del proyecto se dispone de un financiamiento no reembolsable de un millón de dólares del Banco Mundial.

También mencionó la rehabilitación, en marzo de 2026, de las estaciones de bombeo de Sabana Los Jobos y Pedro Santana, ejecutada con una inversión superior a los 2.8 millones de pesos, que garantiza el riego de 5,340 tareas para 192 agricultores. 

Llama a fortalecer las medidas de adaptación

Además de las sequías prolongadas, Puig alertó sobre los riesgos asociados a las lluvias intensas que pueden producirse después de períodos prolongados de escasez de agua.

«El cambio climático nos trae sequías más largas y, también, aguaceros más intensos y localizados. Un suelo reseco y compactado absorbe menos agua, y la caída de lluvias intensas después de meses de sequía puede causar daños graves en cultivos, caminos y comunidades, antes de que llegue una nueva sequía«, sostuvo.

Ante este panorama, consideró necesario fortalecer las medidas de adaptación del sector agropecuario, entre ellas la conservación de suelos, la retención de agua, los sistemas agroforestales y silvopastoriles, la diversificación productiva, la modernización del riego y la restauración de las cuencas hidrográficas.

También destacó la importancia de utilizar herramientas de información climática, como el Atlas de Riesgo y Vulnerabilidad ante Emergencias (ARVE), los datos abiertos de precipitaciones del Indomet y los productos del programa europeo Copernicus, que ofrecen información gratuita sobre pronósticos estacionales, sequías, humedad del suelo y vegetación.

«Una información técnicamente correcta pierde buena parte de su utilidad si no llega a tiempo, si quien debe usarla no la entiende o si no está vinculada a una decisión concreta. La adaptación comienza antes de la emergencia, con información, planificación, prevención y decisiones oportunas«, concluyó.

Fuente: Planeta

Publicidad
Anúnciese en El Desenlace
XI Semana de la Energía