En las grandes ciudades convivimos con la contaminación muchos días del mes, y es fácil escuchar que hay muchas enfermedades que están relacionadas con la exposición a estas partículas, como por ejemplo diversos problemas pulmonares. Pero también tendría sentido pensar que esta polución puede afectar a nuestras encías y, por ende, a nuestros dientes.
Se han estudiado estos posibles efectos sobre nuestra boca, pero sobre todo en los modelos animales al exponerlos a las partículas finas PM2.5 para saber cómo afecta a la salud oral. Y si concretamos un poco más, vemos que los científicos diseñaron un experimento con 40 ratones macho, distribuyéndolos en distintos grupos para que unos respiraran aire filtrado y otros con estas partículas durante 30 o 60 días.
Para lograr esta exposición, utilizaron un concentrador de partículas en una zona de tráfico intenso en São Paulo, alcanzando niveles de 600 µg/m³. Una cifra importante, puesto que esta concentración es unas 20 veces superior a la media ambiental real registrada en ese periodo, que fue de más o menos 22 µg/m³. Posteriormente, en una segunda fase, indujeron artificialmente inflamación periodontal en algunos ratones mediante microinyecciones en las encías con lipopolisacárido bacteriano.
Estrés oxidativo. Lo que vieron los investigadores brasileños fue que la exposición a las partículas PM-25 provocó alteraciones inflamatorias y oxidativas en la lengua y el periodonto de los roedores. Observaron también hiperqueratosis, desorganización epitelial y un aumento de los marcadores inflamatorios.
Sin embargo, lo importante aquí es que la exposición al PM2.5 agravó el daño y redujo la fracción de volumen óseo alveolar únicamente en los ratones a los que se les había inducido previamente la inflamación periodontal. Es decir, el estudio presenta el PM2.5 como un cofactor que empeora una enfermedad preexistente, y no como la causa primaria que origina la periodontitis por sí sola. Además, los científicos midieron la pérdida de hueso alveolar mediante microtomografía, pero en ningún momento evaluaron la movilidad dental ni el desprendimiento o pérdida de dientes.
Limitaciones. Para trasladar este tipo de estudios al riesgo real que se vive en los humanos, hay que entender que este estudio se ha hecho únicamente en ratones jóvenes machos y la dosis utilizada sirve para probar mecanismos biológicos en un entorno acelerado, pero complica mucho calcular el efecto a largo plazo.
En humanos hay también algunas pruebas interesantes sobre el efecto de la polución sobre la salud dental. Por ejemplo, un estudio que se hizo en 96 ciudades de China mostró que los aumentos a largo plazo de PM2.5 incrementaban el riesgo de periodontitis entre un 7 y un 9%.
Otra investigación en Corea del Sur con más de 42.000 participantes vinculó el aumento de partículas PM10 con una mayor prevalencia de esta afección. Pero los resultados no son tan perfectos, puesto que un estudio hecho en Colombia en 2025 no halló ninguna asociación entre los niveles de PM2.5 y la periodontitis grave, a pesar de analizar exposiciones medias de hasta diez años.
Vía | El Confidencial
Fuente: www.xataka.com







