Un día después de que Rusia advirtiera a la OTAN que podría recurrir incluso a sus armas nucleares si la Alianza intenta aislar Kaliningrado, el presidente Vladímir Putin ordenó adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad del estratégico enclave ruso situado entre Polonia y Lituania.
La decisión fue comunicada este jueves por Nikolái Pátrushev, asesor del Kremlin y presidente del Colegio Naval de Rusia, durante una reunión con el gobernador de Kaliningrado, Alexéi Besprozvannij, según informó la agencia rusa TASS.
“Conversamos sobre la seguridad de la región de Kaliningrado (…). El presidente dio todas las órdenes necesarias a las correspondientes instancias, y estas se ocupan de este asunto minuciosamente”, afirmó Pátrushev.
La orden de Putin llega después de que Moscú elevara el miércoles el tono de su confrontación con la OTAN al comunicar formalmente que está dispuesto a emplear “todo el arsenal” disponible, incluidas armas nucleares, en caso de que países de la Alianza intenten separar o bloquear Kaliningrado del resto de Rusia. La comunicación también planteó la posibilidad de ataques contra centros de decisión de países aliados desde las primeras etapas de un eventual conflicto.
Peskov defiende la advertencia
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, defendió este jueves la posición rusa y sostuvo que las advertencias de Moscú deben entenderse en el contexto de lo que calificó como una creciente militarización de Europa.
Rusia, afirmó, está dejando clara de antemano su posición ante esa situación y considera cualquier intento de ejercer presión sobre Kaliningrado como una amenaza contra una parte integral de su territorio. Peskov pidió además reducir la retórica beligerante y sostuvo que los países europeos deben comprender que Moscú no permitirá acciones contra el enclave.
El portavoz también declaró este jueves que Rusia no tiene planes de utilizar armas nucleares contra Europa, aunque advirtió que el despliegue de armamento nuclear cerca de las fronteras rusas aumenta la escalada y las tensiones.
Pátrushev, por su parte, expresó su confianza en que los países de la OTAN no llevarán sus amenazas a los hechos, pero advirtió de una respuesta inmediata si se produce lo que Moscú considere una acción agresiva.
“Si solo intentan hacer algo, tendrá lugar una respuesta acorde e inmediata, lo hemos dicho en varias ocasiones (…) Si emprenden cualquier tipo de acción agresiva, lo lamentarán”, afirmó.
La advertencia nuclear
La escalada comenzó después de que representaciones diplomáticas rusas en Europa afirmaran que Moscú dispone de información según la cual la OTAN estaría preparando un eventual bloqueo aéreo y marítimo de Kaliningrado, una acusación que la Alianza rechaza.
En la comunicación enviada a la OTAN, Rusia aseguró que estaría preparada para utilizar todas las fuerzas y capacidades disponibles, incluidas las armas nucleares, para defender su territorio ante un intento de aislar Kaliningrado.
La OTAN confirmó haber recibido la comunicación rusa, aunque su secretario general, Mark Rutte, evitó divulgar su contenido exacto. La Alianza respondió que es una organización defensiva y que ninguno de sus ejercicios o actividades representa una amenaza para territorio ruso.
Rutte pidió directamente a Moscú que detenga las amenazas nucleares y aseguró que no considera que exista actualmente un riesgo inminente de empleo de ese armamento contra los países bálticos.
La portavoz de la OTAN Allison Hart también rechazó lo que calificó como una retórica nuclear irresponsable y reiteró que las operaciones de la organización no están dirigidas contra Kaliningrado ni contra ninguna otra parte de Rusia.
Un enclave estratégico
Kaliningrado, separado geográficamente del resto de Rusia y encajado entre Polonia y Lituania —ambos miembros de la OTAN—, constituye uno de los puntos militares más sensibles del Báltico.
El territorio alberga la Flota rusa del Báltico y sistemas de misiles Iskander con capacidad nuclear, además de otras instalaciones militares que permiten a Moscú proyectar poder sobre una región donde la OTAN ha incrementado su presencia desde la invasión rusa de Ucrania y la posterior incorporación de Finlandia y Suecia a la Alianza.
La combinación de la advertencia nuclear transmitida el miércoles y las órdenes dadas ahora por Putin para reforzar la seguridad de Kaliningrado coloca al enclave en el centro de una nueva escalada verbal entre Moscú y la OTAN, en medio de las crecientes tensiones militares en el mar Báltico.
Fuente: www.diariolibre.com






