Hace unos días, las redes echaron fuego después de que el administrador de la NASA, Jared Isaacman, mostrase en una conferencia la silueta de lo que parecía el SR-71 Blackbird, uno de los aviones más emblemáticos de la NASA. Esta aeronave supersónica perteneció en primer lugar a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Sin embargo, después de trabajar en numerosas misiones de espionaje, pasó a manos de la agencia espacial, que lo usó como plataforma de investigación durante la década de 1990.
Uno de los últimos Blackbirds que se usaron, el número 844, había permanecido expuesto desde entonces en el Centro Armstrong de Investigación de Vuelo. Sin embargo, hace poco desapareció misteriosamente de su lugar, echando leña al fuego que se encendió con la silueta mostrada por Isaacman.
La desaparición más comentada. Según The Aviationist, hay imágenes comerciales por satélite que demuestran que el Blackbird nº 844 lleva fuera de su lugar de exposición desde al menos mayo de 2026. Esto es algo que afirman también desde el podcast Aviation Week, donde dan un paso más y aseguran que fue retirado a un hangar de la NASA para su inspección. Ni la NASA ni ninguna otra autoridad competente ha afirmado esto, pero lo ocurrido con Isaacman ha puesto las piezas que quedaban al relato de la resurrección del avión.
La silueta más famosa. El Blackbird tenía una silueta muy representativa, con un fuselaje largo y afilado, bordes aplanados a los lados del morro, alas en delta y dos enormes góndolas de motor. Por eso, cuando Isaacman mostró una sombra muy parecida durante su conferencia, no tardaron en surgir preguntas al respecto. Sobre todo porque, con la diapositiva de fondo, aseguró que la NASA quiere volver a volar alto y rápido. Cuando le preguntaron, no confirmó que se trate del Blackbird, pero tampoco lo negó.
Historia de una leyenda. El SR-71 Blackbird fue un famoso avión de reconocimiento estratégico que superó grandes hitos entre 1966 y 1999. Fue principalmente por su gran capacidad para volar alto y rápido, ya que podía alcanzar un Mach 3 de velocidad (unos 3.500 kilómetros por hora) y ascender a más de 25.000 metros. Inicialmente se usó para espiar territorio enemigo, ya que volaba tan rápido y tan alto que era prácticamente inalcanzable por los misiles de la época. Más tarde, se convertiría en un avión de investigación de la NASA.
Difícil de resucitar. Mientras la NASA sigue sin confirmar ninguna de las hipótesis sobre el Blackbird, los expertos elucubran y aseguran que resucitarlo sería muy complicado, porque han pasado décadas desde su retirada y buena parte de la infraestructura y piezas necesarias ya no están disponibles. Además, empleaba un combustible llamado JP-7 que hoy en día ni siquiera se fabrica. Ya en su día, cuando se acababa de retirar, se calculó que volver a poner este avión en marcha costaría unos 40-45 millones de dólares. En la actualidad la cifra sería muchísimo mayor.
No obstante, puede que la NASA no pretenda recuperar ese avión, sino construir uno nuevo, basándose en las tecnologías del Blackbird. Quizás decidieron inspeccionarlo por eso. O puede que solo lo sacasen de la exposición para darle una buena limpieza. Puestos a imaginar, pueden pasar miles de cosas. La cuestión es que la agencia espacial estadounidense no ha confirmado ninguna.
Lo que se podría hacer. Si realmente se recuperase este avión u otro similar, sería útil para investigar vuelo a velocidades de Mach 3-4, propulsión, materiales, protección térmica y aerodinámica. No es descartable que la NASA busque un avión de investigación con el que se pueda conseguir todo esto. Pero sería raro que decidiesen invertir en recuperar uno tan desfasado. Lo que está claro es que saben que se convirtió en un símbolo y que, al menos con esa silueta, están jugando a crear expectación. La realidad que hay detrás de todo solo la sabremos cuando terminen confesando. Desde luego, siempre será mucho mejor que se recupere su uso científico que la utilización con fines bélicos.
Imagen | James St. John
Fuente: www.xataka.com






