Las protestas estudiantiles se intensificaron este jueves en Francia, con más institutos afectados y la expansión a las universidades, pero sobre todo con una violencia creciente que llevó a practicar un total de 1,949 detenciones, según el Ministerio de Interior.
En total hubo 1,027 centros educativos afectados por los incidentes -entre ellos 222 bloqueos de acceso a los establecimientos- y en ellos 284 agentes de policía y gendarmes resultaron heridos.
El Gobierno considera que las protestas ya no tienen que ver «con la expresión legítima de las reivindicaciones de los estudiantes de instituto», según declararon a la prensa local fuentes del Ministerio de Interior, sino que tienen «características de una situación de violencia urbana«.
El notable agravamiento de la movilización, que comenzó hace una semana para denunciar la carencia de docentes y para solicitar mejores condiciones en los centros, dejó escenas de violencia urbana en puntos como Lyon, Lille o Pantin (a las afueras de París), con incidentes como la quema de contenedores y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
- En Nantes incluso se produjo un incendio en uno de los liceos afectados.
Frente a la extensión de las protestas, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, convocó esta tarde un gabinete de crisis y pidió a sus ministros que no hagan desplazamientos en los próximos días para que los prefectos (delegados del Gobierno) estén disponibles para gestionar la situación en cada localidad.
Además, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, convocó una reunión por videoconferencia con los 36 fiscales generales del país para abordar los bloqueos y la creciente violencia de las protestas.
En dicho encuentro, según las filtraciones a la prensa, Darmanin solicitó una «respuesta penal firme«.
De cara al viernes, decenas de centros educativos permanecerán cerrados por precaución y se impartirán clases a distancia.
Además, para tratar de llegar a acuerdos concretos y apaciguar la situación, el ministro de Educación, Édouard Geffray, recibirá a representantes de los sindicatos de estudiantes, padres, docentes y otros miembros de la comunidad escolar.
Acusaciones contra la izquierda de Mélenchon
La preocupación por las protestas se tornó este jueves en un cruce de acusaciones políticas cuando desde el Gobierno se señaló al bloque izquierdista La Francia Insumisa (LFI, el partido de Jean-Luc Mélenchon) y a grupúsculos afines de la ultraizquierda, de estar en buena medida detrás de la movilización.
Esa postura fue refutada tanto por el partido de Mélenchon, que es candidato para las elecciones presidenciales de 2027, como por el principal sindicato estudiantil, la Union Syndicale Lycéenne (USL).
«Me hace un poco reír», manifestó en declaraciones a la cadena BFMTV el responsable federal de esa agrupación, Philémon Jouglet Marcus, quien aseguró que el Gobierno infantiliza a los estudiantes cuando asegura que no son responsables de sus propias movilizaciones.
Mélenchon, por su parte, había manifestado su apoyo a los manifestantes y eso le había valido críticas tanto del Gobierno como de otros aspirantes presidenciales.
Este jueves, en un acto en el festival conocido como Fiesta de la Humanidad, el líder izquierdista celebró que es una movilización que no se había visto en cuatro décadas e incidió en que han hecho falta varios días de protestas para que el Gobierno aceptase ver a los representantes de los estudiantes.
Pero llamó también a la «disciplina» porque las imágenes de contenedores incendiados «no hacen más que servir al adversario«.
La movilización estudiantil, que pide mejores condiciones educativas, acabar con la supresión de puestos universitarios o el recorte de becas, comenzó la pasada semana en la región de París y se ha ido extendiendo por todo el país.
El Ejecutivo anunció la creación de una plataforma de concertación para debatir sobre esos problemas, pero los sindicatos estudiantiles llamaron a proseguir los bloqueos de centros.
Fuente: www.diariolibre.com







