El concepto no es nuevo, pero sigue rodeado de incógnitas. Desde hace tiempo algunas voces advierten de que la generación Z está sumida en una inexplicable «recesión sexual», una sequía orgásmica que la aleja de sus padres y abuelos. La pregunta es… ¿Por qué? ¿Nuevas forma de entender la intimidad? ¿Dificultades para encontrar pareja? En EEUU un grupo de investigadores se han propuesto responder esas (y otras) cuestiones en un estudio impulsado por PlayBoy.
Para ello charlaron con casi 2.400 jóvenes de entre 18 y 29 años sobre las razones por las (aparentemente) están practicando menos sexo que sus mayores.
¿Hay una «recesión sexual»? Hay estudios que sugieren que los jóvenes de hoy viven su sexualidad de forma distinta a sus padres o abuelos. Y para muestra, un botón: la Encuesta Nacional sobre el Crecimiento de las Familias de Estados Unidos muestra que el número de vírgenes de entre 22 y 34 años se ha duplicado en solo una década. Ha aumentado también el porcentaje de hombres y mujeres que reconocen no haber mantenido relaciones sexuales en el último año y se dispara el de quienes no han tenido pareja en los últimos meses.
Si tomamos como referencia otra encuesta, la GSS, ceñida también a EEUU, comprobamos que la actividad sexual semanal entre adultos cayó un 18% desde principios de los 90, con un desplome más pronunciado entre los menores de 30. Y no parece ser un fenómeno de USA. En España, el 25% de los encuestados por el CIS reconocen no haberse acostado con nadie durante el último año.
«Para los milenials y boomers el sexo fue muy importante porque veníamos de unas sociedades más represivas y había que abrir camino; pero una vez abierto, para la generación z es más importante el género o la orientación sexual», señala en el diario La Vanguardia la psicóloga y sexóloga Ana Lombardía.
¿Cuestión de deseo? El estudio realizado por PlayBoy, el Instituto Kinsey y Julie es interesante porque ayuda a aclarar a qué se debe esa aparente «recesión sexual». Sus datos deben manejarse con cautela porque se basan en una muestra relativamente baja (2.373 encuestados) que se limita a EEUU, pero aun así dejan conclusiones reveladoras, como el hecho de que esa menor actividad no responde a la falta de apetito sexual. Al contrario. La mayoría de los solteros (74%, para ser precisos) asegura que tienen un deseo sexual moderado, alto o muy alto.
Ese porcentaje contrasta con otros incluidos en el mismo informe. Por ejemplo, cerca de un tercio de los jóvenes entrevistados (29%) admite que no ha estado con ninguna pareja sexual en los últimos tres meses y uno de cada cinco (19%) jamás la ha tenido. No son los únicos datos llamativos. El 31% se ve sexualmente inactivo y hay el 36% no se ha masturbado durante los últimos tres meses.
¿Y cuál es la razón? Mejor hablar de razones, en plural. El informe señala varias causas, como por ejemplo un cambio en la forma de vivir la intimidad. A pesar de esa aparente ‘recesión’ únicamenteel 18% de los jóvenes asegura sentirse insatisfecho con su vida sexual y el Instituto Kinsey reconoce que «cada vez más» centennials «satisfacen sus necesidades de intimidad de otras maneras».
¿Cómo? Mediante el sexo online y uso de redes. Casi uno de cada cuatro encuestados asegura que las interacciones online satisfacen algunas de sus necesidades emocionales o de intimidad y el 28% reconoce que el tiempo que pasa frente a pantallas reduce sus alicientes para buscar relaciones.
«La conexión digital, las experiencias sexuales en línea, las amistades y otras formas de realización personal pueden estar reduciendo la presión para entablar relaciones románticas tradicionales», añade. Pesan también los «cambios en las normas sociales», el miedo al rechazo o lo complicado que resulta conocer parejas en un mundo en el que triunfan las apps de citas. El 66% se queja de la falta de oportunidades y el 60% admite que le puede el temor a recibir un «no».

¿Eso es todo? No. La economía también influye. O eso al menos es lo que refleja el sondeo de Playboy. Más allá de la influencia de las pantallas o cambios culturales, la vida sexual de la Gen Z se ve marcada por otro factor: el bolsillo.
El 43% de los encuestados aseguró que las «preocupaciones económicas» les dificultan tener citas o mantener relaciones y el 37% considera que el «estrés financiero» está afectando de forma negativa a su vida sexual. La lógica es muy sencilla: para tener citas hace falta tener dinero y eso choca con un mercado laboral en el que a los jóvenes no les resulta fácil encontrar empleo.
¿En tu casa o en la mía? Esa pregunta quizás tenía sentido en la década de 1980 o 1990. En 2026 la realidad es que a muchos jóvenes les resulta imposible independizarse y tener su propia caa. En el caso de España, los últimos datos del INE muestran que el 67,1% de las personas de entre 18 y 34 años conviven con alguno de sus padres, en la mayoría de los casos por falta de recursos.
Si hablamos de vida sexual eso supone un desafío evidente: ¿Cómo conjugar intimidad, pareja y sexo si vives pared con pared con tus padres?
El informe de Playboy muestra que la respuesta es: difícilmente. El 64% de los entrevistados que conviven con sus progenitores reconocen que llevan al menos tres meses sin mantener relaciones sexuales. Y eso es importante si tenemos en cuenta que algo más de un tercio de los jóvenes que participaron en la encuesta aún vivían en la casa familiar. Quizás por eso, el estudio deja botando otro dato llamativo: más del 30% de los hombres aseguran que la pornografía ha reemplazado por completo su necesidad de relaciones físicas.
Fuente: www.xataka.com