
Los estudiantes aprenden a usar la inteligencia artificial mediante la codificación y la programación. Crédito: chayanuphol/Shutterstock
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) conmemora el Día del Trabajo como una ocasión para “celebrar a los trabajadores y honrar la dignidad del trabajo”, según un comunicado publicado antes de la celebración.
“El trabajo es más que una manera de ganarse la vida; es una forma de participación en la creación de Dios”, afirmó el Arzobispo Shelton J. Fabre, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la USCCB.
El mensaje del Arzobispo se centra en diversas preocupaciones relacionadas con el mundo laboral, como el estancamiento de los salarios, la falta de oportunidades para los jóvenes, la asequibilidad y otros problemas económicos, así como el crecimiento continuo de la inteligencia artificial (IA), que ha generado temores sobre la seguridad laboral.
“Este año, centramos nuestra atención en los jóvenes y las comunidades vulnerables que enfrentan incertidumbre en la economía actual”, señaló Fabre.
“Los indicadores económicos tradicionales nos dicen que la economía está creciendo, pero la contratación se ha desacelerado, especialmente para los trabajadores desempleados, y el desempleo sigue siendo elevado entre los trabajadores afroamericanos”.
El comunicado señala que aproximadamente una cuarta parte de los trabajadores gana 35.000 dólares al año o menos, mientras que casi tres cuartas partes de los trabajadores con salarios bajos carecen de empleos estables y seguros. También cita datos de una encuesta realizada en 2025, según la cual el 70% de los estadounidenses consideraba que tener hijos era económicamente inasequible, 13 puntos porcentuales más que el año anterior.
Sobre la IA, Fabre afirmó que 2existe una preocupación generalizada de que [esta tecnología] provocará un mayor desempleo y menos puestos de trabajo capaces de sostener a una familia”.
Señaló que los jóvenes son “los más afectados hasta ahora y también quienes experimentan mayor ansiedad” ante la IA.
“Debemos escuchar las experiencias de los trabajadores, las familias, los jóvenes y las comunidades de color mientras luchan por encontrar estabilidad”, afirmó.
El Arzobispo hizo referencia a la encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, que aborda ampliamente las preocupaciones relacionadas con la inteligencia artificial. El Santo Padre advierte a la humanidad sobre el peligro de crear “una nueva Torre de Babel” y exhorta a la sociedad a “construir la ciudad en la que Dios y la humanidad habiten juntos”.
El Papa “señala que, aunque la IA presenta nuevas oportunidades, también corre el riesgo de normalizar una visión antihumana”, afirmó Mons. Fabre.
“Los sistemas de IA pueden imitar, pero nunca reemplazar la inteligencia humana”, señaló. “La IA no puede sentir, amar, discernir ni recibir la gracia y la sabiduría de Dios. No es moralmente neutral y corre el riesgo de crear ‘nuevas formas de exclusión’. La IA debe desarrollarse cuidadosamente para garantizar que esté al servicio del bien común y de la humanidad misma”.
Haciéndose eco del Pontífice, Mons. Fabre advirtió sobre los riesgos de la “pérdida de habilidades, vigilancia, tareas rígidas y repetitivas, la reducción de la autonomía y la creatividad, desempleo, inseguridad laboral, concentración del poder y aumento de las desigualdades”.
“Además, la IA depende de trabajadores con salarios bajos, que a menudo permanecen ocultos y soportan condiciones difíciles, atrapados en una cadena de suministro explotadora”, afirmó.
“El Papa León nos llama a trabajar juntos para ‘diseñar sistemas centrados en la persona humana y no únicamente en el rendimiento’ y promover una economía que valore la dignidad de cada persona, dada por Dios. El trabajo digno no consiste únicamente en la productividad, sino también en participar en la creación de Dios. Una economía justa no se mide solo por las ganancias, sino por un crecimiento inclusivo y la protección de los más vulnerables”.
Aunque Mons. Fabre reconoció que “puede parecer desalentador” armonizar el desarrollo de la IA con los intereses de los trabajadores, señaló que “ya hemos pasado por esto antes”. En ese sentido, hizo referencia a la encíclica Rerum Novarum, publicada en 1891 por el Papa León XIII en el contexto de la Revolución Industrial.
«La Iglesia ha llevado la sacralidad de la persona humana a las cuestiones del trabajo y la vida laboral durante los últimos 135 años», afirmó Mons. Fabre. «Reconocemos que, al conmemorar el 40 º aniversario de Economic Justice for All, el histórico documento de los obispos de Estados Unidos sobre la economía, gran parte de las enseñanzas de este documento siguen siendo relevantes para nuestro proyecto común en Estados Unidos».
El Arzobispo señaló que todos —incluidos la Iglesia, el gobierno, los sindicatos, los grupos de la sociedad civil y las empresas— tienen una responsabilidad compartida «de proteger a la persona humana y la dignidad del trabajo».
«A medida que las nuevas tecnologías transforman nuestra economía y nuestro trabajo, seamos ‘constructores de comunión’, asegurándonos de que la innovación y el desarrollo beneficien a todos y no solo a unos pocos, y que cada persona pueda contribuir al Reino de Dios a través de su trabajo», concluyó Mons. Fabre.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com