
Familiares de desaparecidos participaron el domingo 15 de marzo de 2026, cuarto Domingo de Cuaresma, en una Misa presidida por Mons. Francisco Javier Acero, Obispo Auxiliar de México, en la Basílica de Guadalupe. | Crédito: Basílica de Guadalupe.
Desde el Diálogo Nacional por la Paz, la Iglesia en México ha lanzado un llamado que tendrá eco desde este domingo 30 de agosto en las parroquias de todo el país: “Acoger a las familias buscadoras en las celebraciones religiosas semanales de tal manera que encuentren consuelo y escucha empática en sus deseos de verdad, justicia y reparación”.
El Diálogo Nacional por la Paz surgió tras el asesinato, en junio de 2022, de los jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora, en Cerocahui, Chihuahua. Impulsado por la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Dimensión Episcopal para los Laicos, los superiores religiosos y la Compañía de Jesús, busca articular esfuerzos para construir la paz en México.
El 30 de agosto tiene un significado especial: es el Día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas.
En un comunicado difundido el 23 de agosto, el Diálogo Nacional por la Paz propuso “cuatro acciones concretas” para este domingo. Además de la acogida de las familias buscadoras durante las celebraciones religiosas, alentó a “facilitar las condiciones para que las familias buscadoras puedan colocar los buzones de paz en las instalaciones de las iglesias”.
Los buzones de paz sirven para que se puedan depositar tanto mensajes de cercanía como eventuales datos que puedan llevar al hallazgo de los desaparecidos.
También se anima a “permitir que en las oraciones o invocaciones se pueda usar la categoría de desaparecidos” y, como cuarta acción concreta, “acompañar las actividades que las familias buscadoras tienen previstas para el día”.
“Recuperar la paz de nuestro país pasa por sanar la herida de las personas desaparecidas, cuidar como sociedad a nuestros jóvenes y repensar los acuerdos colectivos que hacen posible vivir juntos”, aseguraron desde el Diálogo Nacional por la Paz.
Un pedido de “mayor acogida”
“Lo que nos han pedido es que haya mayor apertura, mayor acogida de las iglesias a los colectivos y a las familias buscadoras”, explicó a ACI Prensa el 24 de agosto el P. Jorge Atilano González Candia, SJ, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz.
Sobre la importancia de hablar directamente de “desaparecidos” en las celebraciones religiosas, el P. González Candia señaló que “para las familias significa el reconocimiento de una realidad que están viviendo: que sus hijos no están muertos, no están enfermos, sino que están desaparecidos. Y es como nos piden que se les nombre”.
De esa forma, dijo, se reconoce “también la situación de estas personas y el problema que vivimos en el país”.
“Normalmente se insiste mucho en la situación de los homicidios, y aquí es reconocer el drama que se está viviendo en la desaparición”.
Según cifras oficiales, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta este 25 de agosto de 2026 suman en México 133.504 “personas desaparecidas y no localizadas”.
El “miedo a nombrar” a los desaparecidos
El sacerdote jesuita destacó que ciertamente “como Iglesia se ha estado sensibilizando en esta situación” y “cada vez más iglesias llegan a realizar alguna Misa especial por las familias, llegan a facilitar espacios para los buzones, y necesitamos hacer más sensibilización para que más iglesias se sumen”.
“Al inicio”, recordó, “sí encontraba mucho miedo de nombrar, de abrir las puertas, de dejar que pongan sus mantas, sus fotos en los altares”.
“Ahora vamos encontrando este signo de solidaridad, de acogida”, comprendiendo que, “como Iglesia, la atención a las víctimas es algo importante desde nuestra fe y en nuestras convicciones”.
Se trataba, precisó, de un “miedo a nombrar este problema que vivimos”, al no saber “qué repercusión puede tener en la vida eclesial”.
“Creo que al inicio había ese miedo, pero más bien ahora vemos que es un signo de esperanza para estas familias”, al tiempo que se evidencia que la Iglesia “acompaña” a las familias “y no quiere que exista la desaparición del país”, pues “todas las personas tienen un valor (…) y merecen una vida digna, merecen vivir, merecen ser localizadas”.
Esperan “un mensaje de esperanza” del Papa
El director del Diálogo Nacional por la Paz también se refirió al proyecto “Un nombre, mil voces”, que busca recopilar nombres y rostros de los desaparecidos para presentarlos al Papa León XIV, y compartió que una vez que el documento esté en manos del Pontífice “esperamos una oración de parte del Papa, esperamos un mensaje de esperanza”.
Expresó además el anhelo desde la Iglesia en el país de que el Santo Padre “conozca la situación de esta realidad que vivimos, de quiénes son las víctimas de la violencia en México, los desaparecidos, los jóvenes que son hoy viven mucho riesgo de ser reclutados, los periodistas y los sacerdotes”.
En un eventual viaje de León XIV a México, dijo, “sería muy pertinente un encuentro del Papa con las familias buscadoras, claro que sí”.
Fuente: www.aciprensa.com