En el IMSE se trabaja en el diseño de chips analógicos, un proceso artesanal que requiere cuidado y precisión en la ubicación de cada componente. Además, se desarrollan proyectos de criptografía post-cuántica, anticipándose a la llegada de la computación cuántica.
El instituto ha contribuido con tecnología enviada a Marte, convertidores de datos para módems comerciales, y sensores de visión de alta velocidad. También participa en proyectos europeos para desarrollar algoritmos de seguridad y aceleradores de hardware para la criptografía.
Además, se está construyendo una sala blanca ISO 6 para el empaquetado avanzado de chips, con el objetivo de cerrar el ciclo completo de prototipado en el instituto. En un contexto de dependencia tecnológica de Asia, iniciativas como Chips Act buscan mitigar este riesgo estratégico.
El IMSE también está explorando el uso de inteligencia artificial generativa en el diseño de circuitos, tanto en la parte digital como en la analógica. Estos avances tecnológicos buscan posicionar a Europa en la vanguardia de la industria de semiconductores.
En resumen, el Instituto de Microelectrónica de Sevilla se destaca por su contribución a la innovación en el diseño de chips y la criptografía post-cuántica, posicionándose como un actor relevante en el panorama tecnológico europeo.
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Fuente: www.xataka.com