Besos, Kitty tiene una dualidad interesante: es entretenida como pocas series aún cuando su guion es regular y eso con suerte.
La tercera temporada llega con 8 episodios donde Kitty y Min Ho al fin se hacen novios, pero terminan dando pie al drama juvenil; y en medio de ello tenemos el regreso de Lana Conor como la icónica Lara Jean Covey.
La temporada fue bien recibida por la crítica pero no por la audiencia, y lo que pasa con estos episodios es que tienen muchos clichés. Se entiende que la serie es popular porque es enérgica y tiene a una excelente protagonista, porque aún cuando Kitty es desesperante a ratos, se nota su toque humano que es lo que hace que sigamos conectando con ella.
El problema es que la serie no encontró su equilibrio entre ambiciones personales y dramas amorosos aún cuando ese es el objetivo de su trama.
Fallas de XO, Kitty
Ojo, eso no significa que sea insufrible, al contrario, me parece un maratón seguro para el fin de semana: los capítulos no pasan de 30 minutos y en general es divertida y liviana; además de que el regreso de Lara Jean y que nos dejen ver qué fue de ella es algo entrañable, a la vez de que nos dejan ver que en la cuarta temporada ahora si podríamos verla en pantalla con Peter.
El mayor pero quizás es su cierre apresurado, que le quita cualquier emotividad que pudiera tener, algo raro teniendo en cuenta el largo discurso en torno al amor que Kitty desarrolla por sus amigos en los años que estuvo en Kiss.
Deseamos que tenga una cuarta temporada, a la par de que su calidad argumental de un salto ahora que llega la época universitaria. @mundiario
Fuente: www.mundiario.com
