Más del 80% del comercio mundial se mueve a través del océano Pacífico, convirtiéndolo en una autopista económica crucial. En esta batalla por influir en rutas globales, tanto Estados Unidos como China han puesto sus ojos en los puertos peruanos.
Estados Unidos ha aprobado una millonaria inversión para rediseñar la base naval de Callao, buscando separar operaciones militares y civiles para aumentar la eficiencia y seguridad. Mientras tanto, China ha fortalecido su presencia con el megapuerto de Chancay, desatando preocupaciones estratégicas en Washington.
Esta competencia por el dominio logístico y comercial revela un nuevo enfoque en la rivalidad entre potencias mundiales. América Latina ya no es un escenario secundario, sino un punto estratégico en el tablero global donde se libra una batalla silenciosa por la influencia y el control de nodos clave en la cadena económica mundial.
Source: www.xataka.com